dólar y clima...

INFORMACIÓN Y OPINIÓN

Laura Soldano y la tilinguería libertaria de Río IV de la que nadie habla

La diputada nacional de La Libertad Avanza Laura Soldano volvió a mostrarse sonriente dentro de uno de los F-16 incorporados por la Argentina. Pulgar arriba, fotografía y una de las adquisiciones militares más importantes de las últimas décadas convertida en escenario político.

Pero detrás de la foto aparece una realidad bastante menos cómoda para el Gobierno: los militares que tienen que operar, mantener y sostener el sistema de armas cobran salarios muy inferiores a los de quienes se acercan a posar junto a los aviones.

La comparación es contundente.

En septiembre de 2026, un capitán del Ejército , teniente de navío de la Armada o Capitán de la Fuerza Aérea —jerarquía que puede utilizarse como categoría testigo— tiene fijado un haber mensual de $1.454.977, escala salarial que va desde voluntario 2ª /Marinero 2ª: $782.991 a Teniente General / Almirante / Brigadier General: $3.603.781. Es la escala oficial establecida para el personal militar desde septiembre. 

Soldano, como diputada nacional, integra una Cámara cuyos legisladores perciben actualmente alrededor de $6,5 millones brutos mensuales de dieta. Y la remuneración puede aproximarse a $7,9 millones al incorporar conceptos como movilidad y desarraigo, según corresponda. Soldano representa a Córdoba, aunque el monto individual efectivamente liquidado puede variar según los adicionales aplicables. 

Es decir: tomando solamente la dieta bruta de aproximadamente $6,5 millones, un diputado cobra unas 4,5 veces el haber mensual de un capitán.

Y si la comparación se realizara con $7,9 millones —el monto que puede alcanzarse con adicionales— la relación ascendería a aproximadamente 5,4 veces.

Mientras Soldano posa en la cabina, un capitán necesita más de cuatro meses de su haber mensual para alcanzar aproximadamente lo que representa un mes de dieta bruta de un diputado nacional.

El contraste se vuelve todavía más sensible por la situación sanitaria del personal militar. En Río Cuarto, integrantes de las Fuerzas Armadas y trabajadores civiles vienen reclamando por las interrupciones en las prestaciones de OSFA. Es decir, mientras el Gobierno utiliza la incorporación de los cazas como una de sus principales vidrieras en materia de Defensa, parte del personal reclama por algo mucho más elemental: poder utilizar normalmente la obra social a la que aporta.

Los F-16 y otra comparación que incomoda

Argentina firmó en 2024 la adquisición a Dinamarca de 24 F-16 usados —16 monoplazas y ocho biplazas— junto con componentes y servicios por US$301,2 millones, pagaderos en cinco cuotas anuales. El monto está documentado en la Decisión Administrativa 252/2024. 

Esto equivale matemáticamente a unos US$12,55 millones por avión si simplemente se divide el contrato por 24, aunque esa cuenta no representa el precio individual de cada aeronave porque el paquete argentino incluye componentes y servicios.

Y existe una comparación internacional llamativa, aunque debe hacerse correctamente.

En noviembre de 2025, Países Bajos transfirió 18 F-16 usados a Rumania por un precio contractual total de apenas 1 euro. No se trató de una compraventa comercial convencional comparable de manera directa con la operación argentina: los aparatos quedaron destinados específicamente al Centro Europeo de Entrenamiento F-16, Rumania asumió obligaciones de entrenamiento para pilotos aliados y debió afrontar €21 millones de IVA, calculados sobre un valor declarado del paquete de €100 millones. Todo esto consta en la información oficial del Ministerio de Defensa rumano. 

Pero el contraste sí permite plantear una pregunta legítima sobre las condiciones económicas negociadas por Argentina, especialmente frente a otras formas en que países de la OTAN están desprendiéndose de sus F-16 usados mientras migran al F-35.

Dinamarca, precisamente, está reemplazando sus F-16 por F-35. Además de los 24 vendidos a Argentina, decidió donar 19 F-16 a Ucrania. 

¿Y qué hace Soldano en Diputados?

La propia Cámara registra actualmente 56 proyectos con Soldano como firmante desde el inicio de su mandato en diciembre de 2025. El número incluye proyectos de ley, declaraciones y resoluciones; por lo tanto, no significa que haya presentado personalmente 56 leyes. 

Entre sus actuaciones recientes aparecen proyectos para declarar de interés iniciativas, expresar reconocimientos y beneplácitos y respaldar institucionalmente distintas actividades. El 21 de septiembre, por ejemplo, figura entre los firmantes de un proyecto que expresa “beneplácito, reconocimiento y respaldo político e institucional” al presidente Javier Milei por medidas vinculadas al reclamo argentino sobre Malvinas. 

Ahí aparece el contraste político que deja la fotografía.

Una diputada que cobra alrededor de $6,5 millones brutos por mes posa dentro de un F-16. Un capitán cobra $1.454.977. Y mientras los aviones se transforman en una poderosa vidriera política, militares y civiles de la estructura de Defensa vienen reclamando por salarios y por el funcionamiento de su cobertura médica.

La discusión no pasa por cuestionar que la Argentina recupere capacidad supersónica. Pasa por preguntarse qué política de Defensa existe detrás de la fotografía.

Porque los F-16 cuestan cientos de millones de dólares. Pero para que vuelen, se mantengan y tengan capacidad militar efectiva hacen falta pilotos, mecánicos, técnicos y personal de apoyo.

Los aviones tienen presupuesto, ceremonia y fotos. La discusión que plantean los reclamos del personal es si quienes tienen que sostenerlos están recibiendo la misma prioridad.

Streaming

Miércoles 19 hs.

Canal C

Jueves 23 hs.

Auspiciantes