En medio de las crecientes tensiones que atraviesan a La Libertad Avanza, Patricia Bullrich volvió a quedar en el centro de la escena política tras compartir en sus redes sociales la emblemática canción “Se Dice de Mí”, inmortalizada por Tita Merello. El gesto, aparentemente simple, fue interpretado por dirigentes, militantes y usuarios de redes como un mensaje cargado de contenido político dirigido a la feroz interna que sacude al oficialismo.
La publicación llegó en un momento particularmente delicado para el Gobierno. Las diferencias entre distintos sectores libertarios ya no se esconden y los enfrentamientos entre referentes cercanos a Karina Milei, Santiago Caputo y otros espacios del oficialismo se trasladan cada vez con más frecuencia al terreno público.
Por eso, el posteo de Bullrich fue leído como algo más que una elección musical. La letra de “Se Dice de Mí”, que ironiza sobre las críticas, los rumores y las descalificaciones personales, pareció encajar perfectamente con la situación que atraviesa la ministra de Seguridad, quien en las últimas semanas recibió cuestionamientos y señales de aislamiento desde algunos sectores del poder libertario.
Las interpretaciones no tardaron en multiplicarse. Mientras algunos sostienen que se trató de una respuesta dirigida a quienes intentan correrla de las decisiones políticas más importantes, otros creen que fue una advertencia hacia quienes buscan disciplinarla dentro de la estructura oficialista.
Como suele ocurrir en la política argentina, las redes sociales hicieron el resto. En pocas horas aparecieron memes, comentarios y teorías que vincularon la publicación con la disputa de poder que se desarrolla detrás de escena en el universo libertario.
Lo cierto es que Bullrich eligió hablar sin hablar. No hubo declaraciones explosivas, entrevistas ni comunicados. Apenas una canción. Pero en tiempos de internas feroces, una melodía puede transformarse en un mensaje político mucho más potente que cualquier discurso.
Y mientras la disputa por el control político y comunicacional del oficialismo sigue escalando, el interrogante permanece abierto: ¿fue una simple publicación nostálgica o un pase de factura musical dirigido al corazón del poder libertario?