A un mes de la eliminación del arancel de importación del 8% —que hasta mayo de 2025 era del 16%— el impacto en los precios de los celulares fue mucho más tenue de lo que sugería la teoría. Si el recorte impositivo prometía una baja cercana al 7%, la realidad mostró otra cosa: en promedio, los valores retrocedieron apenas un 2,1% en revendedores de plataformas online.
El relevamiento sobre 320 modelos deja en evidencia un comportamiento dispar. Solo 92 equipos bajaron de precio, 108 subieron y 118 quedaron sin cambios. Es decir, la mayoría no reflejó ningún beneficio directo para el consumidor. Las mayores rebajas se observaron en algunos modelos de Apple (con caídas de hasta 6,5%), mientras que Samsung y Motorola aplicaron ajustes más moderados. En el caso de Xiaomi, incluso se registraron subas.

Desde las marcas oficiales sostienen que parte del efecto ya estaba “anticipado” en promociones previas o en ajustes realizados antes de la medida. También argumentan que todavía existe stock ingresado con el arancel anterior, lo que diluye el traslado inmediato de la rebaja. A eso se suma que la carga tributaria sobre el sector sigue siendo elevada, por lo que la eliminación parcial del arancel no modifica de manera estructural el precio final.
El contexto internacional tampoco ayuda. La fuerte demanda global de memorias y componentes para la industria de inteligencia artificial tensiona la oferta y encarece insumos clave. Esa presión externa limita la posibilidad de aplicar recortes más agresivos en el corto plazo.
En definitiva, la eliminación del arancel alivió costos en la importación, pero su efecto en góndola fue acotado y heterogéneo. Para el consumidor, la promesa de una baja significativa quedó, al menos por ahora, bastante por debajo de las expectativas.