Barclays volvió a encender las alarmas sobre la economía argentina con un informe que, puertas adentro del mercado, circuló como un misil directo al corazón del programa económico de Javier Milei y, sobre todo, a la credibilidad del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. El banco británico cuestionó con dureza tres puntos centrales: el estancamiento de la actividad, el deterioro del balance del Banco Central y el incremento de la deuda en dólares en apenas un año de gestión libertaria.
Según Barclays, la Argentina no muestra signos reales de crecimiento, pese al relato oficial que intenta instalar una recuperación “en V”. Por el contrario, advierten que el rebote posdevaluación se frenó rápido, que el consumo sigue deprimido y que la inversión continúa paralizada ante un clima de incertidumbre permanente.
El informe también subraya un dato que pega de lleno en la línea de flotación política del Gobierno: las reservas netas están hoy “más deterioradas” que antes de que Milei llegara al poder. Es decir, pese al ajuste fiscal, la recesión, la licuación del gasto y la eliminación de subsidios, el BCRA no logró recomponer su posición externa. En un contexto donde la confianza es un factor determinante, Barclays advierte que este deterioro deja al país en una posición frágil frente a cualquier shock financiero.

A esto se suma otro elemento que expone una contradicción del oficialismo: la deuda pública aumentó durante la gestión Milei, contrariamente a la narrativa de la “batalla contra la casta del endeudamiento”. Entre nuevas emisiones, operaciones para pagar vencimientos y la dependencia creciente de organismos internacionales, la carga real en dólares es hoy mayor que hace un año.
Para el banco británico, la sostenibilidad del programa económico dependerá de dos variables que hoy aparecen borrosas: un crecimiento consistente —que no llega— y una acumulación significativa de reservas —que tampoco ocurre—. Sin esos pilares, advierten, la capacidad de pago futura y el perfil de riesgo del país seguirán bajo presión.
El informe reavivó las dudas del mercado sobre la estrategia económica y sobre la habilidad de Caputo para navegar un escenario que combina recesión, tensiones políticas y exigencias crecientes de los acreedores. Barclays, uno de los jugadores más escuchados por los fondos, dejó una advertencia que resonó fuerte en la City: sin resultados concretos en actividad y reservas, el plan Milei sigue siendo más promesa ideológica que programa sustentable.