Patricia Bullrich igualó un récord que, hasta esta semana ostentaba el Senador por Córdoba, Luis Juez. Al confirmar su afiliación a la Libertad Avanza sumó la inclusión a la séptima agrupación política. Un verdadero lujo libertario que muestra cómo funciona la verdadera «casta» en Argentina, quienes la integran y de cuánta impunidad gozan. Bullrich consumó su séptima conversión ideológica desde los años setenta y cerró definitivamente su vínculo con el PRO, el partido que presidió hasta este año.
La ministra, ahora libertaria, se inició en el Peronismo revolucionario en los 70, adscribiendo a la agrupación Montoneros. Por esa pertenencia es que Javier Milei la acusó, durante la campaña presidencial de 2024 de «poner bombas en los jardines de infantes». Pero Bullrich no fue muy revolucionaria. Cuando la cúpula de Montoneros se quebró ella quedó del lado de su cuñado Rodolfo Galimberti, un yuppie que hacía negocios en nombre de la revolución y que estafó a diestra y siniestra. Siempre con la diestra. De los secuestrados, torturados y desaparecidos, Bullrich nunca se acordó. Lo de ellos eran «cheques»; «cheques», «cheques».
Luego siguió el recorrido de la farza: fue diputada menemista en la lista que encabezó Erman González en Capital Federal; luego saltó a Nueva Dirigencia, de Gustavo Béliz, de donde pasó a la Alianza donde fue ministra de Trabajo y es recordada por el recorte a jubilados y estatales y por compartir gabinete con Ricardo López Murphy y Domingo Cavallo, entre otros. Tras la crisis del 2001, se la vio con su propio sello, Unión por Todos. Más adelante, entró en la Coalición Cívica, donde escaló posiciones hasta ser la mano derecha de Carrió, a quien luego abandonó por Macri. Tras el fracaso de su gobierno, Macri le dio la presidencia del PRO, solo para ver como en 2023 hacía una negociación paralela y se iba con Milei.
Con Luis Juez vienen compartiendo espacios políticos desde la década del ´90: menemismo, Coalición Cívica; macrismo y ahora Milei. El Senador cordobés a esos espacios le suma el PJ cordobés en sus versiones delasotista y luego schiarettista; y el kirchnerismo, con quien fue cómplice en negocios políticos en tiempos de su calamitosa intendencia a través de Romina Picolotti de la Secretaria de Medio Ambiente, y de Ricardo Jaime, con el clan Roggio y la Secretaría de Transporte.
El resultado de los «saltos» entre Bullrich y Juez es, por ahora, empate. Siete para cada lado. Habría que investigar los «dividendos» que cada uno obtuvo en estos tours por la política argentina. A Juez, sabemos, le alcanzó para varias cosas, entre otras, para comprar una casa en el country más caro de la ciudad de Córdoba tasada en un millón de dólares. De la ministra se conoce casi nada en esta provincia. Córdoba no es un distrito donde guste mucho investigar el patrimonio de ese sector de la política. El periodismo local cree que eso es «hacerle el juego a los K». Mejor seguir con los títulos sobre «menesterosos» y contratados.
Macri, «la gorda Carrió en calzonsillos»
Parece que la noticia sobre el récord ahora compartido con Bullrich enojó al senador Juez, quien se las tomó con Mauricio Macri. Entiende el senador que Macri tiene malas actitudes con ex presidente Javier Milei: «Tengo una buena relación con Macri, pero esta actitud no me gusta. Yo se lo dije el otro día: ‘Parecés la gorda Carrió con calzoncillos’», dijo en el programa FORUM, en la televisión de Carlos Paz.
El legislador cordobés, está cada vez más pegoteado al libertario, frente a la necesidad de colgarse a la supuesta ola nacional en 2027 como candidato a gobernador.