En un país ahogado por la deuda externa de 40.000 millones de dólares, donde el kilo de pan subió un 12% en semanas y las coimas en áreas sensibles como discapacidad son el pan de cada día, Javier Milei decidió que lo prioritario era subirse al escenario del Movistar Arena como si fuera una estrella de rock en decadencia, en plena crisis política tras la renuncia de José Luis Espert —acusado de vínculos con narcotraficantes—, el presidente optó por un espectáculo grotesco que mezcla autopromoción literaria con un recital improvisado, todo financiado por el erario público y la devoción ciega de su séquito. ¿Gobernar? Para qué, si basta con cantar covers de Charly García y encender bengalas para tapar el olor a fracaso.
Este «acto» no es más que un circo barato, un intento desesperado de maquillar la realidad con pirotecnia y guitarrazos. Milei, rodeado de su Gabinete ministerial como coristas involuntarios, se presentó como el mesías del liberalismo, pero lo único que demostró es su desconexión total con el sufrimiento de millones. Mientras la inflación galopa y el ajuste «más grande de la historia» deja a familias en la miseria, él agradece a «las fuerzas del cielo» y lanza un libro de 576 páginas —»La construcción del milagro»—, editado por una casa amiga y vendido a precios exorbitantes en una feria improvisada de 3.500 volúmenes. ¿Milagro? El único milagro aquí es que aún queden argentinos dispuestos a pagar entradas para ver a un economista fracasado hacer playback de «Demoliendo hoteles». Es una burla, un insulto a la inteligencia colectiva: en lugar de rendir cuentas por la deuda, las coimas de su hermana Karina o el escándalo narco en su lista electoral, prefiere el show business. Milei no es un líder; es un payaso con corbata, un producto de reality que confunde la Casa Rosada con un escenario de Gran Hermano. Si esto es la «libertad avanzando», preferimos retroceder a la decencia.
Resumen del acto
El evento, que comenzó a las 18:00 con la apertura de puertas y atrajo a unos 14.000 simpatizantes (capacidad máxima del estadio), se estructuró como un híbrido entre lanzamiento de libro, mitin de campaña y concierto rockero. Inició con un video propagandístico sobre el recorrido provincial de Milei, seguido de un show musical liderado por «La Banda Presidencial» —con el diputado Bertie Benegas Lynch en batería, Joaquín Benegas Lynch en guitarra y Marcelo Duclós en bajo—. Milei cantó al menos seis temas, incluyendo covers como «Dame fuego» (de Luis Alberto Spinetta), «Demoliendo hoteles» (de Charly García) y otros clásicos del rock nacional, rodeado de fuegos artificiales y cánticos como «Milei, querido, el pueblo está contigo».
A las 19:15, el presidente subió al escenario principal para presentar su libro La construcción del milagro (Hojas del Sur), un compendio de ensayos que justifica sus políticas desde la asunción en diciembre de 2023. Acompañado por ministros, aliados como Diego Santilli y Cristian Ritondo, y su «triángulo de hierro» (Karina Milei y Santiago Caputo), dio un discurso de cierre de una hora, repasando supuestos logros económicos y lanzando dardos contra el kirchnerismo: «Escuchaste, kirchnerista: pudiste ganar un round, pero todavía no ganaste la batalla y mucho menos la guerra». Evitó profundizar en la crisis de Espert, enfocándose en un mensaje de unidad libertaria de cara a las elecciones. El acto concluyó pasada la medianoche, con ventas de libros a 10.000-15.000 pesos y un ambiente de euforia militante, pero sin propuestas concretas más allá de la retórica anti-«casta».