Por Romualdo de la Hoya y Margarita Goychochea
El Gobierno anunció con bombos y platillos que consiguió los dólares para pagar los 4.200 millones de este viernes.
Brillante. Magistral. Histórico.
Lástima que se olvidaron un pequeño detalle:
la plata no es de ellos. Es tuya.
El “préstamo de los bancos”: el chiste del año
Dicen que los bancos “prestaron”.
Claro que prestaron. Prestaron lo que vos les diste.
Ese ahorro que juntaste con miedo, ese blanqueo que te cobraron a precio de sangre, esos dólares que apostaste a que por una vez —UNA— la Argentina no te iba a fallar.
Bueno, sorpresa: falló más rápido de lo que tardaste en hacer la transferencia.
Los bancos dan la cara, el Gobierno se saca la selfie, Caputo brinda con espumante…
Y vos, querido ahorrista, quedaste convertido en prestamista forzoso de un país insolvente que te usa como cajero automático.

Caputo, el mago del financiamiento compulsivo
Hay que reconocerle algo: Caputo tiene un talento único.
No consigue dólares del mercado.
No consigue dólares del FMI.
No consigue dólares de inversores.
Pero consigue tus dólares, y eso para él es más que suficiente.
Es casi entrañable:
—¿Ministro, cómo piensa pagar?
—Con los depósitos de la gente, ¿cómo si no?
Ya lo hizo en 2018. Lo destrozó.
Ahora vuelve recargado: menos vergüenza, más necesidad y cero responsabilidad.
Los bancos, esos héroes que arriesgan… tu dinero
La banca argentina es un espectáculo.
Se presentan como salvadores del sistema, como los caballeros del orden financiero.
Pero su generosidad tiene un truco digno de estafador de feria:
ellos arriesgan tu plata, cobran su comisión… y duermen tranquilos.
Total, si el Tesoro no devuelve un peso, la historia dice quién paga la fiesta:
Vos.
El ahorrista: el idiota útil preferido del Estado
Cada tanto, la Argentina necesita un pequeño empujoncito.
Un respirador.
Un manotazo de dólares frescos.
¿Y quién aparece, siempre fiel, siempre ingenuo, siempre disponible?
Vos.
El ahorrista.
El que cree, deposita, blanquea y confía.
Te hablan de “seguridad jurídica” mientras hacen malabares con tus depósitos.
Te dicen que los dólares “están respaldados” mientras los prestan para evitar un default.
Te explican que “no hay riesgo” mientras te convierten sin avisarte en acreedor de un Estado que no paga ni los viáticos de sus ministros.
Caputo evitó el default… gracias al gil de siempre
El Gobierno festeja.
Los bancos cobran.
Caputo sonríe.
Y vos, el único que puso la plata, ni figurás en los agradecimientos.
Deberían mandarte a tu casa un diploma, algo así como:
“Certificado de Boludez Patria: por haber financiado, sin quererlo, la deuda de un país que te promete estabilidad mientras te vacía la cuenta.”