General Motors confirmó que mantendrá durante 2026 el esquema de suspensión de la actividad una semana por mes en su planta de General Alvear, en las afueras de Rosario. La decisión responde a la fuerte caída de las exportaciones del sector automotor, que en el último año rondó el 11% y golpeó de lleno a los modelos con perfil exportador.
El impacto se siente especialmente en la producción de la Chevrolet Tracker, el principal vehículo que sale de la planta santafesina. Cerca del 70% de las unidades producidas se destinan a Brasil, un mercado que redujo significativamente su demanda. Como resultado, en 2025 la fabricación apenas superó las 20.000 unidades, muy lejos de las más de 40.000 que se producían dos años atrás.

La contracción de la producción y las suspensiones periódicas contrastan con el desempeño del mercado interno. A lo largo de 2025, las concesionarias argentinas patentaron 612.178 vehículos cero kilómetro, lo que representó un crecimiento del 47,8% respecto de 2024.
El desfasaje entre un mercado interno en recuperación y una producción local condicionada por la dependencia exportadora vuelve a exponer uno de los principales problemas estructurales de la industria automotriz argentina: la vulnerabilidad frente a los vaivenes de Brasil y la dificultad para sostener niveles de actividad estables en las plantas locales.