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Confirmado: Milei intentará adelantar la elección presidencial a mayo 2027

Lo ratificaron a Jornada Política tres legisladores nacionales por Córdoba, uno de ellos, «libertario» de la primera hora. Este último pidió, especialmente, reserva de fuentes.

El diagnóstico del propio gobierno es implacable: la Economía no resiste políticamente hasta octubre 2027 sin poner en serio riesgo la chance reeleccionista de Javier Milei. En este sentido, hay dos análisis: el «pesimista» y «el optimista». En ninguno, los números cierran.

Los «pesimistas» tienen en cuenta, además de los problemas propios que señalaremos abajo, el impacto del contexto internacional, sus conflictos, y la incógnita que representa las elección de medio término en los EE.UU., donde Donald Trump expone mucho más que sus mayorías legislativas.

En el panorama optimista, que no incluye determinancia de esos «cisnes negros», el vértigo no desaparece: vencimientos de deuda (USD 19.505 millones de dólares para 2026 – 8.400 millones en bonos en divisas fuertes y 4.300 millones al FMI- y USD 30.000 millones en 2027, mayoritariamente pagos netos al FMI desde el primer trimestre); estrepitosa caída de la actividad y la recaudación; persistencia inflacionaria aún manipulando los datos de INDEC y crisis fiscal de las provincias y municipios con riesgo real de emisión de cuasimonedas por parte de esos estados.

Tanto para pesimistas como para optimistas, estos son condicionamientos muy rígidos y difíciles de manipular con discurso simplista y mágico de redes sociales o actuaciones estrafalarias. Se necesitan sobre todo dólares. Y fortaleza institucional. Los dólares serán cada vez más dificiles de conseguir y más caros, en consecuencia, habrá que seguir ajustando. Adelantar la elección es precisamente un recurso de estrategia para lograr la fortaleza instucional que legitme el ajuste sobre el ajuste.

Es en este contexto en que los mencionados gerentes de La Libertad Avanza pusieron en marcha la operación legislativa para modificar la ley electoral. Buscarán ocultar en el «Caballo de Troya» de eliminación de las PASO (con el argumento del «gasto» y «la pérdida de tiempo» de «los políticos corruptos»), la modificación de la ley electoral y, de este modo, tener el instrumento para manipular los tiempos de la convocatoria a elecciones presidenciales que se harían en abril o mayo de 2027. Creen que la jugada les permitirá dos victorias estratégicas: reducir el riesgo de los inevitables efectos electorales de una economía que marcha inexorablemente a la «peruanización» de la sociedad argentina (de la clase media estamos hablando porque hay un 40% de esa sociedad argentina que hace rato que está peor que los pobres en Perú), y, además, complicar el escenario electoral a los gobernadores que piensan despegar las fechas de sus elecciones provinciales para evitar la «nacionalización» del debate.

Con esta movida quedarán todos «nacionalizados» y el atropello discursivo libertario, confían, anulará los argumentos locales.

El operativo está en marcha. Milei aspira a sumar como potenciales aliados, inicialmente, a los gobernadores de las denominadas provincias «chicas». Aunque, si fuera necesario, las negociaciones podrían incluir al resto, y como ya se señaló, el «caballo de Troya» será para el discurso la eliminación de las PASO, a las que cargarán de simbolismo kirchnerista, siempre con la inestimable ayuda de los medios de comunicación y periodistas ensobrados por Santiago Caputo.

Es una obviedad decir que el gasto que supone la Primaria Abierta Simultánea y Obligatoria (PASO) le importa nada a Milei. Basta con compararlo con lo presupuestado en viáticos y gastos en viajes al exterior del propio presidente en 2026 para advertirlo. El asunto que importa a los estrategas libertarios es eliminar el riesgo de somerterse a las PASO (tienen mala experiencia) y, especialmente, tener el instrumento legar para adelantar la elección presidencial para el primer semestre 2027, momento en que el «modelo» todavía puede dar señales de aguantar.

La fábrica de mentiras tiene diseñado un plan, aparentemente, bien ajustado. Piensan «supercongenlar» la economía para contener el dudoso índice de inflación, incluso pagando el precio de una recesión feroz en muchos sectores. Argumentan que si Carlos Menem fue capaz de ganar la reelección en 1995 con 18,5% de desempleo, Milei todavía tiene por los menos 10 puntos de márgen en ese sentido. Además esperan que, si el viento internacional se modera o cambia de dirección, podrán lograr, congelando la economía, índices de inflación de 1, o 0,9% para los meses de octubre y noviembre de 2026. Ese será el discurso mágico que repetirán hasta el cansancio junto con los animadores mediáticos libertarios. El rebote descontado de diciembre se justificará por la estacionalidad de las fiestas de fin de año. Y para los de enero en adelante por el ya clásico riesgo «kuka». Una maravilla simple, clara, que repetida tantas veces, se convertirá en «verdad indiscutible».

La siguiente etapa del plan financiero que rige la economía Argentina requiere certeza y ratificación institucional para instrumentar más cambios en lo único que importa al modelo de Luis Caputo: lo fiscal. Necesita el ministro más ajustes en el gasto previsional – que incluiría sacar de ese ámbito a los beneficiarios que obtuvieron la jubilación a través de las leyes 24.476 y 27.705, conocidos como jubilados «amas de casa» y mandarlos a un esquema de «jubilacion graciable» que administre Desarrollo Social y que no se incluyan en los aumentos previsionales; en el presupuesto educativo (Universidades); y en el sanitario. Además de la consolidación de la regresión distributiva a través de reducir impuestos a las actividades de quienes ocupan el extremo superior de la pirámide socioeconómica.

Caputo exige legitimación electoral a tiempo para reducir los gastos que realmente le importan, no el de la insignificancia de las PASO.

Al ministro se le terminó la magia «messiana», ahora necesita de las mayorías legislativas y del aval institucional de un Milei reelecto para «peruanizar» definitivamente a la clase media.

Y eso no puede demorar hasta el segundo semestre de 2027 porque el riesgo electoral por deterioro de la economía sería muy elevado. El discurso mágico resiste vigencia hasta la primera mitad del año que viene. Después es un mar de dudas.

Esta modificación al cronograma electoral que intentará el gobierno de Javier Milei requiere de una ley aprobada por mayoría absoluta en el Congreso. Esto es, mitad más uno de los votos del total de los representantes de cada Cámara. Para eso necesita acuerdos que incluyan a una parte importante de la oposición y, en ese sentido, solo tiene posibilidades a través de un acuerdo con los gobernadores. Hay un antecedente reciente de cambio de cronograma en una elección nacional. Fue en 2009, cuando se adelantaron las elecciones legislativas – no presidenciales- de octubre a junio por decisión del Poder Ejecutivo, aprobada luego por el Congreso, debido a la crisis económica internacional.

Una vez más el kirchnerismo y Javier Milei se parecen mucho en los hechos. Algo asi como el mismo perro con distinto collar.

 

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