Luis Pierrini fue desplazado tras una denuncia por corrupción que estima un perjuicio de $30 mil millones al Estado. La maniobra habría beneficiado a una empresa de colectivos ligada a la familia Zbikoski.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, echó al secretario de Transporte, Luis Pierrini, luego de que se conociera una grave denuncia por corrupción vinculada al sistema de subsidios del transporte y al uso fraudulento de la tarjeta SUBE. Según la acusación, el perjuicio para el Estado ascendería a 30 mil millones de pesos, producto de la manipulación de datos técnicos del sistema de pago electrónico.

Acorralado por el escándalo, el funcionario mendocino intentó disimular su salida alegando “motivos personales”. Sin embargo, en el Palacio de Hacienda admiten que Caputo resolvió desplazarlo tras la revelación de una presunta estafa protagonizada por la empresa de colectivos La Nueva Metropol, perteneciente a la familia Zbikoski, que habría generado un daño fiscal estimado en 3 mil millones de pesos mensuales durante la gestión de Pierrini.
La decisión de Caputo contó con el aval explícito de Karina Milei, quien habilitó además un avance del ministro sobre el control de toda el área aerocomercial. En ese sector, la pasividad del Gobierno frente al colapso operativo de Flybondi, la aerolínea de bajo costo de Leonardo Scatturice, ya resulta políticamente insostenible: solo en lo que va de enero la empresa canceló más de 200 vuelos, sin sanciones ni respuestas oficiales de fondo.
La denuncia
El caso fue destapado por la Asociación Arco (Arco Social), que presentó una denuncia penal contra Caputo y el entonces secretario de Transporte por “presuntas maniobras irregulares en el sistema de subsidios al transporte automotor de pasajeros del AMBA”, con un impacto multimillonario sobre las arcas públicas.
Según la denuncia, la maniobra consistía en un corrimiento artificial de validaciones en el sistema SUBE, desplazando viajes registrados como tramos cortos hacia tramos largos. Esta alteración inflaba de manera automática los subsidios que cobraban determinadas empresas, sin que existiera un aumento real de pasajeros transportados ni de kilómetros recorridos.
Un funcionario sin antecedentes en el área
Pierrini había llegado al gobierno de Javier Milei de la mano del ex titular de ARCA, Juan Pazo, con quien compartía vínculos en el negocio de los seguros. Antes de asumir en Transporte, Pierrini se desempeñaba como presidente de Triunfo Seguros, una compañía de peso en la región de Cuyo, pero sin antecedentes en gestión de transporte público.
Su reemplazante será el arquitecto Fernando Herrmann, proveniente de la actividad privada y, al igual que su antecesor, sin experiencia en el área de transporte, una decisión que vuelve a exponer la fragilidad técnica de una cartera clave para el funcionamiento cotidiano del AMBA.
Mientras el Gobierno sostiene un discurso de ajuste, transparencia y motosierra, el escándalo SUBE vuelve a dejar en evidencia que los mayores desvíos no están en los planes sociales sino en los subsidios empresariales, un terreno históricamente opaco que el mileísmo prometió auditar y que, por ahora, sigue funcionando como una caja negra.