La crisis que atraviesa el PAMI suma un nuevo capítulo de tensión y acusaciones cruzadas. Esta vez, son los propios médicos prestadores quienes apuntan directamente contra el diputado nacional Gabriel Bornoroni y contra el círculo de funcionarios que hoy conducen el organismo, a quienes responsabilizan por el deterioro en la atención y las condiciones de trabajo.

Según denuncian profesionales de la salud en distintas provincias, el panorama es cada vez más crítico: pagos atrasados, honorarios congelados frente a la inflación y una creciente dificultad para sostener prestaciones básicas. En ese contexto, aseguran que las decisiones administrativas tomadas por la actual conducción del PAMI responden más a vínculos políticos que a criterios técnicos o sanitarios.

“El sistema está al límite. No se puede trabajar con esta incertidumbre”, advierten desde el sector, donde crece el malestar por lo que consideran una gestión improvisada. Las críticas no solo apuntan a la falta de actualización de aranceles, sino también a cambios en los convenios que, aseguran, terminan perjudicando tanto a los profesionales como a los jubilados.

En el centro de la polémica aparece Bornoroni, señalado por los médicos como uno de los principales impulsores de los nombramientos dentro del organismo. Según sostienen, varios de los funcionarios que hoy ocupan cargos clave mantienen una relación directa con el diputado, lo que alimenta sospechas sobre una posible “politización” de la obra social más grande del país.

Mientras tanto, los afiliados —en su mayoría jubilados— comienzan a sentir el impacto de la crisis: demoras en turnos, reducción de prestaciones y dificultades para acceder a tratamientos. Un combo que agrava la preocupación en un sector especialmente vulnerable.

Desde el entorno del Gobierno, en tanto, evitan hacer declaraciones públicas contundentes sobre el tema, aunque reconocen en privado que la situación del PAMI es compleja y que arrastra problemas estructurales desde hace años. Sin embargo, los médicos insisten en que la coyuntura actual no hace más que profundizar un escenario ya delicado.

La tensión sigue en aumento y no se descartan medidas de fuerza si no hay respuestas concretas en el corto plazo. En medio de la crisis, el PAMI vuelve a quedar en el ojo de la tormenta, con la salud de millones de jubilados en juego.

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