Ayer, la Legislatura de Córdoba fue escenario de un nuevo capítulo de tensiones políticas que, lejos de contribuir al debate constructivo, dejó en evidencia las estrategias oportunistas de la oposición, particularmente del Frente Cívico. La actitud de este bloque, liderado por Walter Nostrala, durante la sesión especial convocada para discutir el financiamiento de la educación pública, resultó más un intento de capitalizar políticamente un tema de alto impacto como la condena a Cristina Fernández de Kirchner que un aporte serio a las necesidades de la provincia.
El Frente Cívico, en un movimiento que algunos calificaron de «patético», intentó desviar el foco de la sesión hacia una discusión sobre el fallo de la Corte Suprema, exigiendo un pronunciamiento conjunto que no estaba en el orden del día. Esta maniobra, lejos de ser un acto de compromiso con la transparencia o la justicia, pareció más una artimaña para generar titulares y alimentar la polarización. En un contexto donde la ciudadanía cordobesa espera respuestas concretas sobre temas urgentes como la educación y la seguridad, el accionar del Frente Cívico resultó descontextualizado y oportunista.
La insistencia de Nostrala en alterar el orden del día, amenazando con retirar a su bancada si no se permitía debatir el fallo, no solo rompió con el espíritu de la sesión, sino que evidenció una falta de respeto hacia los temas prioritarios para los cordobeses. La educación pública, eje central del debate, quedó relegada a un segundo plano frente a una chicana política que buscó confrontar al oficialismo en un tema de alcance nacional, pero de escasa relevancia inmediata para la provincia. Este tipo de actitudes no hace más que profundizar la grieta y alejar a la política de las verdaderas demandas sociales.
Además, la estrategia del Frente Cívico de sumarse a la ofensiva de Juntos por el Cambio, decorando las bancas con pancartas que acusaban al gobernador Llaryora de «no querer hablar de Cristina», no aporta soluciones ni fomenta el diálogo. Por el contrario, refuerza la percepción de una oposición que, en lugar de proponer políticas públicas superadoras, se dedica a la confrontación estéril. La historia reciente del Frente Cívico, como se vio en elecciones pasadas, muestra una dificultad para consolidarse como una alternativa sólida en el interior provincial y un retroceso en su bastión capitalino. Actitudes como la de ayer no hacen más que agravar esa desconexión con las expectativas de la ciudadanía.
En un momento donde Córdoba enfrenta desafíos estructurales, como la desigualdad, la precarización laboral y la necesidad de fortalecer el sistema educativo, la oposición debería enfocarse en construir propuestas que respondan a estas problemáticas. En lugar de ello, el Frente Cívico optó por un espectáculo político que no suma al bienestar de los cordobeses y que, por el contrario, los aleja de la posibilidad de un debate serio y responsable. Es hora de que la oposición, y en particular el Frente Cívico, asuma su rol con madurez y priorice los intereses de la provincia por sobre las tácticas electoralistas.
Críticas del oficilialismo
Según declaraciones recogidas, el legislador oficialista Leonardo Limia calificó la maniobra de Nostrala como “patética” y una “artimaña política”, señalando que todos los que quisieron hablar sobre la condena lo hicieron, pero que el intento de alterar el orden del día fue un acto oportunista que no respetó el foco de la sesión, centrada en el financiamiento de la educación pública.
Desde el bloque oficialista, liderado por Miguel Siciliano, se destacó que la actitud del Frente Cívico buscaba generar un “show mediático” en lugar de abordar los temas prioritarios para la provincia. La legisladora Nadia Fernández subrayó que el oficialismo está enfocado en gestionar soluciones concretas, como el incremento del 15% en el presupuesto educativo, y criticó a la oposición por intentar instalar una narrativa nacional irrelevante para Córdoba. Por su parte, Juan Blasco, presidente del bloque, afirmó: “Nosotros trabajamos por la educación y el bienestar de los cordobeses, mientras otros prefieren el espectáculo político”. El oficialismo insistió en que estas tácticas solo profundizan la polarización y alejan a la política de las demandas ciudadanas.