El exdiputado nacional y referente de la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba, Mario Negri, protagonizó un caso pionero en Argentina al presentar una denuncia penal contra un perfil de Facebook que utilizó tecnología de inteligencia artificial (IA) para simular su voz y difundir mensajes falsos en su nombre. El episodio, ocurrido en noviembre de 2022, marcó uno de los primeros intentos documentados en el país de un político en recurrir a la justicia para combatir el uso indebido de deepfakes, un tema que resurge hoy en el marco de la polémica por el video de Rodrigo de Loredo sobre Martín Llaryora.
Según informó Negri descubrió que un perfil anónimo en Facebook había publicado audios manipulados que replicaban su voz, atribuyéndole declaraciones falsas relacionadas con supuestas negociaciones políticas y críticas a aliados dentro de la UCR y Juntos por el Cambio. La simulación, realizada presumiblemente con herramientas de síntesis de voz basadas en IA, buscaba desestabilizar su imagen como líder del bloque radical en la Cámara de Diputados, cargo que ocupó entre 2013 y 2023. «Es un ataque directo a mi honra y a la credibilidad de mi trabajo legislativo», declaró Negri en un comunicado, subrayando que la falsificación ponía en riesgo la confianza ciudadana.
El sitio chequeado.com en su momento salió a avalar a Negri y publicó un extenso informe sobre los límites de la IA.

La denuncia, presentada ante la Fiscalía Federal de Córdoba, se basó en los artículos 155 y 157 del Código Penal argentino, que penalizan la usurpación de identidad y la difusión de información falsa que cause daño. Negri aportó peritajes iniciales que confirmaron la manipulación digital, aunque la investigación enfrentó desafíos debido a la dificultad para identificar al responsable, dado que el perfil fue eliminado poco después. Fuentes judiciales indicaron que el caso quedó caratulado como «usurpación de identidad agravada» y sigue en curso, aunque sin avances significativos hasta la fecha, reflejo de las limitaciones legales para abordar este tipo de delitos en 2022.
En entrevistas posteriores, como la publicada por El Doce, el exdiputado destacó la necesidad de regular el uso de IA en la política, advirtiendo que «la tecnología no puede ser un arma para la desinformación». Este caso anticipó debates actuales, como el generado por el video de De Loredo, donde la manipulación de la imagen y voz de Llaryora ha reavivado la discusión sobre los límites éticos y legales de los deepfakes.