dólar y clima...

De fiscal de la moral ajena… a beneficiario del sistema que repudiaba

Fernando Iglesias logró finalmente aquello que pasó años denunciando: convertirse en parte de la misma casta que decía combatir. Su designación como embajador en Bélgica es la síntesis perfecta de la incoherencia política argentina. El dirigente que construyó su identidad pública acusando a medio país de vivir del Estado, de repartirse cargos y de manipular nombramientos, ahora recibe uno de los sillones diplomáticos más codiciados, con salario en dólares, viáticos internacionales y agenda europea. Nada mal para quien afirmaba detestar los privilegios.

Milei llegó a tratarlo de Komisario y pedazo de mierda humana, antes de que el excambiemos se rinda a sus pies como plebeyo ante el rey.

El nombramiento llegó “en comisión”, es decir, sin pasar por el Senado, utilizando el mismo mecanismo que Iglesias cuestionó cada vez que otros gobiernos lo aplicaban. El recurso que antes era una muestra de “vieja política”, ahora es simplemente un trámite conveniente para que él pueda asumir sin demoras. La coherencia quedó en el camino, perdida entre discursos moralistas y beneficios concretos.

La ironía es evidente: el paladín anticasta no solo termina aceptando un puesto típicamente reservado para amigos del poder, sino que además lo hace en una embajada europea, lejos del barro que tanto le gusta agitar desde Twitter. La diplomacia exige prudencia, tacto, conocimiento internacional. Iglesias aporta, en cambio, un historial de peleas virtuales, bloqueos compulsivos y descalificaciones permanentes. Difícil imaginarlo mediando tensiones continentales sin caer en su estilo habitual de confrontación inmediata.

Su designación confirma lo que la política argentina se empeña en ocultar: la casta no desaparece con discursos encendidos ni con slogans libertarios. Se recicla, se acomoda, se muda de oficinas, cambia de bandera en el escritorio, pero sigue siendo la misma. Iglesias pasó de fiscalizar al resto a recibir el tipo de premio que toda su retórica pretendía cuestionar.

En definitiva, Fernando Iglesias no es la excepción al sistema que criticaba: es su ejemplo más reciente. La lucha contra la casta terminó, como tantas veces, con uno de sus propios profetas haciendo fila para entrar al club. Y esta vez, con pasaje a Bruselas.

Streaming

Miércoles 19 hs.

Canal C

Jueves 23 hs.

Auspiciantes