A pocos días del cierre del año financiero, el Ministerio de Economía enfrenta una de las semanas más exigentes en materia de deuda en pesos. Con vencimientos que rondan los $15 billones, el Gobierno buscará este miércoles refinanciar la mayor parte de esos compromisos en la penúltima licitación del año, una prueba clave para medir el acompañamiento del mercado en un contexto de alta incertidumbre.
La estrategia oficial apunta a estirar los plazos y evitar que la concentración de pagos a corto plazo siga alimentando tensiones financieras. Para eso, el Tesoro pondrá sobre la mesa una amplia batería de títulos, desde instrumentos de muy corto plazo hasta bonos indexados por inflación o dólar, que funcionan como un escudo para los inversores frente a shocks macroeconómicos.
En la previa, los analistas coinciden en que el Gobierno deberá convalidar un premio sustancial para tentar a los fondos comunes de inversión, bancos y aseguradoras a migrar hacia vencimientos más largos. La demanda por instrumentos de corto plazo se mantiene elevada, reflejo de la desconfianza sobre el horizonte económico y las dudas respecto del programa fiscal. Sin un incentivo atractivo, el riesgo es que el Tesoro sólo logre renovar la deuda inmediata y continúe engordando la “bola” de compromisos mensuales.

El desafío no es menor: diciembre suele ser un mes de mayor necesidad de liquidez, y el mercado aún evalúa el rumbo de la política económica para 2026. En ese marco, la licitación de esta semana se convierte en un termómetro de confianza, tanto para los operadores como para el propio Gobierno, que necesita despejar el panorama financiero para encarar el próximo año con mayor margen de maniobra.
La expectativa está puesta no solo en el nivel de adhesión, sino también en la calidad del canje: si el Tesoro logra desplazar una parte relevante de los vencimientos hacia 2026 o 2027, habrá dado un paso importante para descomprimir el calendario. Si, por el contrario, la renovación se concentra nuevamente en el muy corto plazo, la presión sobre las próximas licitaciones seguirá aumentando.
El resultado será determinante para definir cómo transitará el Gobierno el último tramo del año y con qué nivel de estabilidad financiera iniciará el próximo.