En un anuncio que sorprendió al establishment político argentino, el presidente Javier Milei designó esta tarde al diputado nacional electo Diego «Colo» Santilli como nuevo Ministro del Interior, en reemplazo de Lisandro Catalán, quien presentó su renuncia el viernes pasado en medio de una crisis de Gabinete que incluyó la salida del exjefe de Gabinete Guillermo Francos. La decisión fue comunicada por el propio Milei a través de su cuenta en la red social X, donde destacó el rol de Santilli en la articulación federal: «TENEMOS MINISTRO DEL INTERIOR: Bienvenido Colo Santilli. Diego será quien llevará adelante las conversaciones con gobernadores y legisladores para poder articular con el Congreso de la Nación cada uno de los consensos necesarios para las reformas que vienen de cara al futuro. VLLC!».
Santilli, de 57 años y con una trayectoria que lo llevó desde el menemismo hasta ser un referente clave del PRO en la provincia de Buenos Aires, asumirá un cargo de vital importancia en un momento de tensiones con los gobernadores provinciales y desafíos legislativos para el oficialismo. Su designación se produce apenas días después de su sorpresivo triunfo en las elecciones legislativas del 26 de octubre, donde encabezó la lista de La Libertad Avanza (LLA) en Buenos Aires, derrotando por un margen ajustado al peronista Jorge Taiana y consolidando al espacio libertario en el bastión histórico del peronismo. Fuentes cercanas al Gobierno indican que Santilli ya se comprometió a asumir el cargo de inmediato, priorizando la agenda de reformas estructurales de Milei sobre su banca en el Congreso.
El compromiso contra las «testimoniales» y su cumplimiento
Lo que hace particularmente irónico –o coherente, según la perspectiva– este nombramiento es el eco de las declaraciones de Santilli durante la campaña electoral. En julio de 2025, en el fragor de las negociaciones entre el PRO y LLA para armar listas en Buenos Aires, el «Colo» fue categórico al rechazar las candidaturas testimoniales, esa práctica que tanto ha criticado en la política argentina tradicional. En una entrevista con Radio La Red, Santilli afirmó: «No tenemos candidatos testimonial. Todos asumen, es lo que se planteó. Montenegro y Valenzuela van a asumir». Días después, en otro medio, profundizó: «La primera premisa que planteó Sebastián Pareja, ‘Lule’ Menem y la propia Karina Milei: no hay testimonialidad de este lado». Incluso arremetió contra posibles «testimoniales» opositoras, como las de Gabriel Katopodis y Verónica Magario, asegurando: «Espero que asuman porque están luchando por eso. No hay lugar para las testimoniales, no estoy de acuerdo».
Estas palabras resonaron en un contexto donde el Gobierno de Milei buscaba diferenciarse de las prácticas kirchneristas de 2009, cuando Néstor Kirchner y otros usaron candidaturas simbólicas para no dejar sus cargos ejecutivos. Santilli, que inicialmente figuraba en el tercer lugar de la lista de LLA tras José Luis Espert y Karen Reichardt (debido a fallos judiciales que rechazaron un corrimiento para que él encabezara), reiteró su compromiso con la asunción plena. Hoy, con su designación ministerial, Santilli no solo cumple con esa promesa –renunciando implícitamente a su banca de diputado para asumir en el Ejecutivo–, sino que refuerza la narrativa de LLA de un equipo comprometido con la «casta» lejos de los atajos políticos.
El flamante ministro, que ya mantiene buenos vínculos con Karina Milei y las «Fuerzas del Cielo» (el núcleo duro libertario), tendrá su primera prueba de fuego mañana lunes en la reunión de Gabinete en Casa Rosada, a las 9:30, junto al designado jefe de Gabinete Manuel Adorni. Mientras tanto, el Congreso deberá ajustar su composición: la banca de Santilli pasará al siguiente en la lista de LLA bonaerense. En un país donde las promesas políticas suelen evaporarse, el «Colo» parece decidido a asumir –en todos los sentidos– el desafío. ¿Será este el inicio de una nueva etapa de consensos federales, o solo un capítulo más en la volátil interna mileísta? El tiempo, y las reformas pendientes, lo dirán.