La Cámara de Diputados dio media sanción a la nueva ley de trabajo impulsada por el Gobierno, en una sesión marcada por fuertes cruces políticos, tensión en las calles y negociaciones de último momento. Con 135 votos afirmativos y 115 negativos, el oficialismo logró avanzar con una reforma que promete “modernizar” el mercado laboral, pero que desde la oposición es calificada como un retroceso en derechos adquiridos.
El proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina tras aceptar modificaciones en el texto original, una concesión que obligará a que la iniciativa vuelva al Senado de la Nación Argentina para su revisión definitiva. Esa instancia será clave, ya que el equilibrio de fuerzas en la Cámara alta es más ajustado y el debate podría reabrirse en puntos sensibles.

La reforma laboral incluye cambios en el régimen de indemnizaciones, nuevas modalidades de contratación y ajustes en el esquema de licencias y registración laboral. El oficialismo sostiene que la ley busca fomentar la creación de empleo formal, reducir la litigiosidad y dar previsibilidad a las empresas en un contexto de crisis económica. Desde el Gobierno aseguran que se trata de una herramienta necesaria para dinamizar la economía y combatir la informalidad.
Sin embargo, bloques opositores y centrales sindicales advirtieron que la norma flexibiliza condiciones laborales y debilita la protección de los trabajadores. Durante la jornada, el clima dentro del Congreso de la Nación Argentina estuvo atravesado por fuertes discusiones reglamentarias y acusaciones cruzadas, mientras que en las inmediaciones se desarrollaban movilizaciones en rechazo al proyecto.
El debate dejó en evidencia la profundidad de la grieta política en torno al modelo laboral que debe adoptar el país. Para el oficialismo, la media sanción representa un respaldo parlamentario a su programa de reformas estructurales. Para la oposición, en cambio, es una señal de alarma sobre el rumbo social y económico.
Ahora, la discusión se traslada nuevamente al Senado, donde el texto deberá ser ratificado o modificado. Allí se definirá si la nueva ley de trabajo se convierte en una de las transformaciones más relevantes del esquema laboral argentino en los últimos años o si sufre nuevos cambios antes de su sanción definitiva.