Una seguidilla de muertes de soldados en circunstancias confusas volvió a sacudir al Ejército Argentino y dejó al descubierto una crisis profunda que trasciende los casos individuales. En poco más de un mes, al menos seis efectivos perdieron la vida en distintos puntos del país. Jóvenes, rangos bajos, sueldos deteriorados, endeudamiento y un sistema de contención psicológica que, según quienes lo habitan, existe más en los papeles que en la realidad, aparecen como hilos comunes de una trama inquietante.
El caso más reciente es el del soldado voluntario Juan Marcos Gonsales, integrante del Regimiento de Infantería de Monte 28 de Tartagal, Salta. Fue hallado sin vida dentro de una instalación militar y la versión inicial habló de un suicidio. Intervino la Justicia Federal, se iniciaron las pericias de rigor y, como en otros episodios similares, la información oficial fue escueta. No hubo un informe público detallado ni explicaciones de fondo sobre el contexto en el que vivía y trabajaba el joven.

La muerte de Gonsales no es un hecho aislado. En las últimas semanas se registraron otros fallecimientos de soldados en unidades del norte y del centro del país, en provincias como Salta, Misiones, Buenos Aires y Córdoba. En la mayoría de los casos, las muertes ocurrieron dentro de cuarteles o en situaciones vinculadas directamente al servicio. La respuesta institucional fue casi idéntica: hipótesis de suicidio, sumarios internos, investigaciones judiciales fragmentadas y un rápido cierre comunicacional. Familias y compañeros, en cambio, describen realidades atravesadas por la angustia económica, el desgaste emocional y el silencio.
“Con el sueldo no alcanza para vivir. Muchos se endeudan para pagar alquiler, comida o para viajar a ver a la familia. Después vienen los descuentos y quedás atrapado”, relata un soldado voluntario en actividad, que pide reserva absoluta de su identidad. Un suboficial con años de carrera agrega: “Si decís que estás mal, quedás marcado. Nadie quiere figurar como débil. Acá el que no aguanta, se calla”. Una madre, que perdió a su hijo en uno de estos episodios recientes, resume el dolor con crudeza: “Mi hijo estaba endeudado, no dormía, estaba desesperado. Después nos dijeron que fue un suicidio y listo. Nadie nos explicó nada más”.
Los salarios de los soldados voluntarios y de los rangos más bajos del Ejército se ubican muy por debajo del costo real de vida. A eso se suman descuentos automáticos, adelantos de sueldo, créditos personales y financieras que orbitan alrededor de los cuarteles. El resultado es una tropa joven, muchas veces lejos de su familia, con ingresos que se licúan mes a mes y con deudas que se vuelven una carga psicológica constante. “Después de los descuentos, a algunos les queda prácticamente nada. Eso no es vocación, es supervivencia”, señala un militar retirado que sigue en contacto con personal en actividad.
En este contexto también se inscribe el fallecimiento de un efectivo asignado a la custodia de la Quinta de Olivos. Si bien no se trata de un integrante del Ejército, el caso involucra a personal armado bajo órbita del Estado y refuerza un patrón que se repite: muerte en un ámbito de alta exigencia y encierro, rápida calificación como suicidio y escasa información pública posterior. El episodio ocurrió en un lugar de máxima seguridad institucional y, sin embargo, no hubo explicaciones exhaustivas ni una revisión profunda de las condiciones laborales y emocionales del personal afectado.
Reducir estas muertes a decisiones individuales implica ignorar el contexto que las rodea. Cuando los casos se multiplican, cuando los perfiles se parecen y cuando el denominador común es la precariedad económica, la presión y la falta de contención real, el problema deja de ser personal y se vuelve estructural. El Ejército Argentino y el Ministerio de Defensa no pueden seguir respondiendo con partes escuetos y silencios prolongados. Las familias reclaman saber qué pasó, pero también por qué pasó.
Detrás de cada uniforme hay una persona con problemas, deudas y miedos. Y detrás de cada muerte hay un Estado que debe explicar no solo cómo murieron esos soldados, sino cómo vivían. Mientras esas respuestas no lleguen, la lista seguirá creciendo y las muertes seguirán siendo presentadas como tragedias individuales, cuando en realidad exponen una crisis que ya no admite ser negada.
El kirchnerismo destruyó las fuerzas armadas, las humilló, las golpeó y las dejó en terapia intensiva. Sin capacidades operativas y sin alianzas estratégicas regionales que promuevan la integración y la ejercitación. Pero, más allá de eso algún equipamiento recibieron, como OPV para la Armada y los buques rusos polares, tanques y radares para la el ejército y en menor medida la fuerza aérea. El FONDEP servía poco y nada para que haya algún presupuesto disponible. Este gobierno, con su relato y sus mimos a los militares solamente los embarcó a ejercicios internacionales con barcos de 40 años. Si, se compraron los F16 de descarte de Dinamarca, aviones obsoletos, muy vistosos y lindos pero con capacidades operativas nulas en el litoral marítimo sin tener que abastecerse en bases o por aire por la falta de un portaaviones.
Las fuerzas armadas perdieron más de 30 mil efectivos entre oficiales y suboficiales que migraron a fuerzas federales o provinciales. En el caso de Córdoba más de 200 efectivos ingresaron a la FPA (fuerza policial antinarcotrafico) con sueldos iniciales de 3.5 millon, muy superior a lo que percibían como militares. La vocación acompaña, el deber y servir también, los militares dejan todo pero el estado no deja nada por ellos.
Escalas Salariales de los militares en 2026:
Oficiales Superiores
- Teniente General / Almirante / Brigadier General: ~$2.809.917
- General de División / Vicealmirante / Brigadier Mayor: ~$2.505.827
- General de Brigada / Contralmirante / Brigadier: ~$2.283.057
Oficiales de Mayor Jerarquía
- Coronel / Capitán de Navío / Comodoro: ~$1.999.757
- Teniente Coronel / Capitán de Fragata / Vicecomodoro: ~$1.738.692
- Mayor / Capitán de Corbeta: ~$1.369.800
Oficiales Subalternos
- Capitán / Teniente de Navío: ~$1.134.465
- Teniente Primero / Teniente de Fragata / Primer Teniente: ~$1.009.040
- Teniente / Teniente de Corbeta: ~$909.683
- Subteniente / Guardiamarina / Alférez: ~$823.875
Suboficiales
- Suboficial Mayor: ~$1.404.956
- Suboficial Principal: ~$1.245.527
- Sargento Ayudante / Suboficial Primero / Suboficial Ayudante: ~$1.104.177
- Sargento Primero / Suboficial Segundo / Suboficial Auxiliar: ~$971.246
- Sargento / Cabo Principal: ~$871.959