El grupo operativo integrado por Santiago Caputo, Martín Menem, Carlos Guberman y José Rolandi tuvo su primer encuentro con sectores dialoguistas. Unión por la Patria y la izquierda quedaron afuera.
El llamado “Cuadrado de Zinc”, como se bautizó internamente al grupo operativo del Gobierno que encabezará las negociaciones con la oposición en torno al Presupuesto 2026, tuvo este lunes su bautismo de fuego con una reunión reservada con los bloques “dialoguistas” de la Cámara de Diputados.
En una jugada deliberada, el oficialismo dejó afuera a Unión por la Patria y al Frente de Izquierda, al considerar que con ellos “es imposible arribar a ningún tipo de entendimiento”.
Desde la Casa Rosada aseguran que el objetivo es aislar al kirchnerismo y evitar que el espacio que lidera Germán Martínez incida sobre los sectores moderados de la oposición, que en más de una ocasión operaron contra el Gobierno.
El poder del “Cuadrado”
El grupo está integrado por el asesor presidencial Santiago Caputo, el titular de Diputados Martín Menem, el secretario de Hacienda Carlos Guberman y el vicejefe de Gabinete José Rolandi.
Caputo —empoderado por su rol como enlace con la diplomacia norteamericana— volvió a ocupar un lugar central en el tablero político y negociará en paralelo con Menem la letra fina del Presupuesto.
Según fuentes parlamentarias, el Ejecutivo busca reconstruir el entramado de gobernabilidad que tuvo en los primeros meses de gestión, antes del desgaste provocado por los escándalos de corrupción y el retroceso legislativo en proyectos claves.
Reacciones opositoras y escepticismo
El diputado Christian “Chipi” Castillo (Frente de Izquierda) aseguró que se enteró de la reunión “por los medios”. Tampoco fue invitado el peronismo, que con 98 bancas sigue siendo el bloque más numeroso.
Desde ese espacio, Martínez aclaró: “El Presupuesto se discute a la luz del día, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. No vamos a convalidar ninguna mesa paralela”.
Entre los dialoguistas que participaron —como Nicolás Massot y Pablo Juliano— predominó el escepticismo sobre la posibilidad de un acuerdo amplio. Sin embargo, su presencia refleja la intención del oficialismo de recuperar puentes con los sectores que alguna vez fueron aliados.
El lobby norteamericano y el regreso de Caputo
Un antecedente de este operativo político fue el encuentro entre el lobbista de Donald Trump, Barry Bennett, con Miguel Pichetto (Encuentro Federal), Rodrigo de Loredo (UCR) y Cristian Ritondo (PRO), organizado por el propio Caputo.
El episodio consolidó el regreso del llamado “Mago del Kremlin”, que suena para ocupar un cargo formal en el Ejecutivo tras las elecciones legislativas, cuando el presidente Javier Milei evalúe una renovación de gabinete.
Esa posibilidad implicaría, de hecho, darle la razón al jefe de Gabinete Guillermo Francos, quien lo había acusado de “esconderse detrás de su condición de monotributista sin firma” para no asumir responsabilidades.
La sombra de Washington
Resulta llamativo que el Gobierno recurra a un operador ligado al entorno de Trump para intentar recomponer su gobernabilidad interna. La maniobra exhibe una permisividad inédita hacia la injerencia extranjera, en un contexto donde Milei parece más concentrado en los números parlamentarios para aprobar el Presupuesto que en cuestiones de soberanía.
La presión del mercado y de los acreedores internacionales obliga al oficialismo a asegurar la aprobación del Presupuesto y preparar el terreno para las reformas laboral y tributaria que Milei prometió encarar desde diciembre.
Un Congreso fragmentado y una apuesta de riesgo
Tras las elecciones del domingo, La Libertad Avanza podría contar con 70 diputados propios y otros 20 aliados del PRO, pero necesitará ampliar su base de apoyo para alcanzar las mayorías necesarias.
Ahí entra en juego el “Cuadrado de Zinc”: una mesa chica con misión múltiple, que deberá seducir gobernadores, sumar radicales y tender puentes con espacios provinciales y exlibertarios.
Con pronóstico reservado, la Casa Rosada apuesta a que esta estructura sea capaz de recuperar la iniciativa política y garantizarle al presidente Milei las herramientas legislativas para sostener su plan de reformas.