El caso $LIBRA dejó de ser un ruido incómodo para convertirse en una amenaza concreta para Javier Milei y su hermana Karina Milei. Un peritaje de la DATIP sobre los teléfonos y computadoras de los intermediarios de la criptoestafa, Mauricio Novelli y Sergio Morales, reveló contactos, mensajes borrados y elementos que contradicen el discurso oficial que intentó instalar la idea de desconocimiento o simple cercanía circunstancial.
La evidencia técnica es el problema más serio para el Presidente. No se trata de versiones políticas ni de operaciones mediáticas: son registros digitales, conversaciones recuperadas y vínculos que muestran un nivel de conocimiento del mundo cripto mucho más profundo del que Milei admitió públicamente. El relato del economista sorprendido por maniobras ajenas empieza a desmoronarse cuando los peritos reconstruyen intercambios, detectan intentos de borrado y encuentran huellas que apuntan a coordinación y seguimiento del proyecto.

El nombre de Karina Milei también aparece en ese entramado. No como una figura decorativa, sino como parte del círculo de contactos que ahora están bajo análisis judicial. Su rol político, siempre decisivo en la estrategia y el armado del espacio libertario, suma un componente delicado en una causa que ya no gira solo en torno a operadores cripto sino al corazón mismo del poder presidencial.
La investigación avanza con tiempos judiciales, pero cada informe agrega presión. Cuando hay mensajes eliminados que debieron ser recuperados por peritos y cuando las comunicaciones no encajan con la versión pública, el problema deja de ser comunicacional y se vuelve estructural. El escándalo $LIBRA amenaza con transformarse en algo más que un traspié político: podría convertirse en un caso testigo sobre cómo el poder se relaciona con negocios de alto riesgo mientras promete transparencia absoluta.
Para un gobierno que hizo de la lucha contra la “casta” y la superioridad moral su bandera central, el golpe es doble. No solo por la posible responsabilidad en una trama que perjudicó a inversores, sino porque la narrativa de pureza y ajenidad empieza a mostrar fisuras difíciles de explicar.