El nombre de Kevin Pocovi comenzó a circular con fuerza en los últimos meses en los pasillos de la política y la Justicia. Joven empresario, con vínculos familiares y políticos que lo acercan al poder, su figura quedó en el centro de la polémica por una millonaria contratación estatal que hoy está bajo sospecha.
Pocovi es hijo del empresario Marcelo Pocovi y hermano de Alan Pocovi, ambos vinculados a distintas investigaciones judiciales. Además, la familia mantiene conexiones con el entorno de los Menem, lo que le habría permitido tejer relaciones con sectores clave del actual oficialismo.
Sin ocupar cargos públicos formales, Kevin Pocovi supo moverse con comodidad en la órbita estatal. Su nombre aparece asociado a distintas operaciones inmobiliarias con organismos públicos, pero el episodio más resonante es su participación en una contratación del PAMI que desató un verdadero escándalo.
El contrato con el PAMI: cifras millonarias y sospechas
Pocovi figura como vicepresidente de la firma Inversora Eslava S.A., beneficiaria de un contrato otorgado por el PAMI para el alquiler de un inmueble destinado, en teoría, a instalar un call center.
El acuerdo implicaba el pago de alrededor de 65 millones de pesos mensuales durante 36 meses, lo que elevaba el monto total a cifras multimillonarias. A eso se sumaban hasta 1.000 millones de pesos adicionales en refacciones, en un esquema que rápidamente despertó sospechas por posibles sobreprecios y falta de competencia.
Uno de los puntos más cuestionados fue que la compulsa contó con una sola oferta, presentada por la propia empresa de la familia Pocovi. Esto, sumado a que existían alternativas más económicas en el mercado, alimentó las denuncias por direccionamiento del contrato.
Pero hay más: según distintas investigaciones periodísticas, el supuesto call center ni siquiera llegó a funcionar plenamente, mientras el Estado ya había comprometido sumas millonarias.
Vínculos políticos y viajes oficiales
El caso tomó mayor dimensión cuando se conoció que Kevin Pocovi no era un empresario cualquiera. Había acompañado a Javier Milei en viajes internacionales, incluyendo actividades en Estados Unidos vinculadas a sectores políticos y empresariales.
Estos vínculos reforzaron las sospechas de que la adjudicación no habría sido un hecho aislado, sino parte de una red de relaciones entre empresarios y funcionarios.
Denuncias judiciales y sospechas de corrupción
A raíz de estas irregularidades, se presentaron denuncias penales que apuntan a delitos como administración fraudulenta, cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública.
El caso también aparece tangencialmente vinculado a otras investigaciones más amplias, como la causa por presuntas coimas en la ANDIS, donde el apellido Pocovi vuelve a repetirse en el entramado de negocios con el Estado.
Un patrón que se repite
La historia de Kevin Pocovi expone un esquema que se repite en la Argentina: empresarios sin trayectoria pública relevante que, gracias a conexiones políticas, acceden a contratos millonarios con el Estado.
En este caso, la combinación de licitaciones con escasa competencia, montos elevados y vínculos con el poder configura un cuadro que hoy está bajo la lupa judicial y mediática.
Mientras tanto, la gran pregunta sigue siendo la misma:
cómo y por qué un empresario joven, sin antecedentes visibles en el área, terminó beneficiado con uno de los contratos más cuestionados del PAMI en los últimos años.

