La designación de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial volvió a poner bajo la lupa una serie de publicaciones de Javier Milei que muestran un contraste difícil de ignorar. Mucho antes de llegar a la Casa Rosada, el hoy Presidente dedicó numerosos mensajes en redes sociales a cuestionar duramente la capacidad profesional, académica e intelectual del economista que ahora eligió para representar oficialmente la voz del Gobierno.
Las críticas no fueron aisladas ni circunstanciales. Durante mayo de 2018, Milei publicó una seguidilla de mensajes en los que descalificó a Ravier con términos que hoy resultan incómodos para el oficialismo.
En uno de esos posteos afirmó que Ravier era “motivo de burla” para quienes tuvieran una formación económica seria y lo acusó de tener un “flojo nivel matemático”. En otro mensaje sostuvo que carecía de la velocidad mental necesaria para participar de debates televisivos y lo describió como “lento y poco formado”.





Pero el archivo va todavía más allá.
En otra publicación, Milei escribió que Ravier estaba haciendo “papelones propios de un amateur que dan vergüenza ajena” y aseguró que “ensuciaba a los austríacos”, en referencia a la escuela económica que ambos reivindican actualmente.
La descalificación continuó en un segundo mensaje donde el actual Presidente afirmó:
“Ravier no es rival… Es muy pobre en su matemática y ello no le permite entender bien las bases de la economía neoclásica”.
Incluso sostuvo que las limitaciones académicas de Ravier lo llevaban a intentar refutar conceptos que, según Milei, “lo excedían por mucho”.
Las publicaciones muestran un nivel de confrontación personal y profesional que contrasta de manera contundente con la confianza política que hoy existe entre ambos. Quien hace ocho años era presentado por Milei como un economista con escasa preparación técnica, incapaz de comprender conceptos básicos y responsable de “papelones” intelectuales, acaba de ser elegido para ocupar uno de los cargos comunicacionales más importantes del Gobierno nacional.
La contradicción rápidamente se convirtió en tema de debate en redes sociales. Para los críticos del oficialismo, los mensajes evidencian una inconsistencia entre las opiniones que Milei sostenía entonces y las decisiones que adopta hoy como Presidente. Para sus defensores, en cambio, el paso del tiempo, la evolución de las relaciones políticas y las coincidencias ideológicas posteriores explican el acercamiento.
Sin embargo, las preguntas siguen abiertas. Si Adrián Ravier era, según las propias palabras de Milei, “muy pobre en matemáticas”, “poco formado”, “lento”, “amateur” y alguien que protagonizaba “papelones”, ¿qué cambió para que ahora sea el hombre encargado de transmitir el mensaje oficial de la Casa Rosada?
Una vez más, el principal adversario político del Gobierno parece ser el archivo.