Una vieja declaración de Manuel Adorni volvió a circular en las redes sociales y abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre la explicación que brindó respecto de su patrimonio y sus inversiones en criptomonedas.
El vocero presidencial y actual jefe de Gabinete quedó en el centro de la polémica luego de afirmar que una parte importante de su patrimonio proviene de inversiones realizadas en Bitcoin entre 2013 y 2014. Según explicó, junto a su esposa habrían destinado unos 200.000 dólares a la criptomoneda y obtenido posteriormente ganancias que superarían los 300.000 dólares.
Sin embargo, un video de 2022 que comenzó a viralizarse muestra a un Adorni mucho más escéptico respecto del universo cripto.
Las imágenes generaron una catarata de preguntas en redes sociales. La principal apunta a una aparente contradicción: ¿cómo puede alguien que asegura haberse enriquecido gracias al Bitcoin manifestar años después una marcada desconfianza hacia las criptomonedas?
Para los críticos del funcionario, la inconsistencia no es menor. Si efectivamente fue uno de los primeros inversores argentinos que apostó fuerte por Bitcoin cuando casi nadie hablaba del tema, resultaría extraño que años más tarde se mostrara tan distante o desconfiado respecto de un mercado que, según su propia versión, le permitió multiplicar significativamente su patrimonio.
La controversia se suma a otra discusión que ya venía creciendo en torno a las declaraciones patrimoniales del funcionario.
Las explicaciones de Adorni surgieron luego de conocerse cuestionamientos vinculados a activos y fondos que no habrían sido informados oportunamente. Fue entonces cuando atribuyó buena parte de su crecimiento patrimonial a inversiones tempranas en Bitcoin.
Pero lejos de cerrar la polémica, la explicación abrió nuevas dudas.
Quienes cuestionan al funcionario sostienen que no sólo debe aclararse el origen de los fondos utilizados para aquella inversión inicial, sino también explicar por qué existen diferencias entre sus declaraciones públicas a lo largo del tiempo.
El video de 2022 se transformó así en una pieza incómoda para la narrativa oficial. No porque demuestre una irregularidad por sí mismo, sino porque pone en tensión dos versiones difíciles de compatibilizar: la de un inversor visionario que apostó cientos de miles de dólares al Bitcoin cuando casi nadie confiaba en él y la de un comentarista que años después se mostraba escéptico frente al mundo de las criptomonedas.
Mientras el Gobierno intenta bajar el tono de la discusión, las redes sociales siguen haciendo lo suyo: recuperar archivos, contrastar declaraciones y exponer contradicciones.
Y en política, muchas veces los problemas no aparecen por lo que se dice hoy, sino por lo que quedó registrado ayer.