El gobierno de Javier Milei aplicará un fuerte recorte en el Ministerio de Salud que supera los $63.000 millones, en el marco del ajuste del 2% impuesto sobre toda la Administración Pública Nacional. La decisión impacta de lleno en programas sanitarios nacionales vinculados a enfermedades infecciosas, provisión de medicamentos y políticas de prevención.
Entre las áreas afectadas aparecen programas clave de hepatitis, tuberculosis, lepra, VIH y salud sexual y procreación responsable, además de partidas destinadas a medicamentos, insumos médicos y transferencias a provincias.
El recorte más grande alcanza al programa SUMAR+, que perderá cerca de $25.000 millones. Desde el Gobierno sostienen que gran parte de esa reducción corresponde a transferencias provinciales y que buscan “ordenar” el gasto sanitario para evitar superposiciones y priorizar prestaciones consideradas de mayor impacto.
Sin embargo, otra de las áreas más sensibles es la de “Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica”, que sufrirá un recorte cercano a los $20.000 millones. Allí se incluyen programas como Remediar, el Banco de Drogas Oncológicas, tratamientos de alto costo, asistencia a pacientes trasplantados y cobertura de amparos judiciales.
La poda también alcanza a programas de prevención y control de enfermedades endémicas y zoonóticas, además de las partidas destinadas a hepatitis virales, tuberculosis y lepra. A eso se suma la reducción de fondos para salud sexual y procreación responsable, un área históricamente vinculada a la distribución de anticonceptivos y campañas de prevención.
El ajuste no se limita únicamente a los programas sanitarios. También habrá menos recursos para organismos descentralizados como el INCUCAI, la ANLIS-Malbrán y la SEDRONAR.
Desde el Ministerio de Salud aseguran que las prestaciones “sensibles” seguirán garantizadas y que no habrá perjuicios para los pacientes. Pero distintos especialistas advierten sobre las consecuencias de desfinanciar políticas preventivas y programas de atención temprana.
El ex secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, cuestionó la medida y habló de una “falta de conciencia desde la conducción en cuanto a las profundas consecuencias que estas políticas pueden generar en el mediano y largo plazo”, especialmente sobre los sectores más vulnerables.
En el sector sanitario crece la preocupación porque buena parte de los programas alcanzados por el ajuste están vinculados a enfermedades infecciosas y tratamientos que requieren continuidad estatal. También alertan que los recortes pueden terminar trasladando costos a las provincias, hospitales públicos y pacientes.