Gritos, referencias incomprensibles, violencia….todos esos componentes tuvo el «show» montado por los defensores del ex intendente de Unquillo Germán Jalil quien enfrenta la última etapa de un juicio por “abuso de autoridad”, aunque en realidad es por un grave hecho de corrupcion al no haber rendido cuentas del dinero gastado y cobrado en la fiesta de carnavales en su ciudad, y, lo peor, haber ocultado esas pruebas.
Los defensores de tan prestigioso exponente de la política cordobesa son dos personajes esperables en relación al poco compromiso con la verdad jurídica y el desmesurado griterío de las audiencias: Luis Juez y Ernesto Martínez, uno senador Nacional y ambos integrantes del Consejo de la Magistratura (este último con un salario superior a los 5 millones de pesos más los privilegios de pasajes de avión viáticos, etc.), el organismo que debe, precisamente, evaluar el funcionamiento y equilibrio de la Justicia Federal. Un notable contrasentido que, al menos hasta ahora, nadie se ocupó de apuntar.
Esto al margen, aunque en correspondencia, con la pobre solvencia que puede mostrar Juez como abogado en temas penales. Cabe resaltar que cuando era estudiante en la Escuela de Derecho de la UNC su performance acádemica fue muy pobre: 4 en el exámen final de Penal I; 4 en el de Penal II y apenas 5 en Derecho Procesal Penal. Un piloto poco confiable para un vuelo tan complejo.
Al frente en la parte acusatoria se sienta el fiscal Gustavo Arocena.
Todo se desarrolla en la Cámara 10 del crimen con jurados que escuchan las excusas de un intendente que habria usado dinero público para fines políticos.
La querella pidió dos años y medio de prisión para el acusado e inhabilitación para ocupar cargos públicos, algo que complicaría a Jalil que es empleado del bloque de Juntos por el Cambio en la Legislatura, «carguito» puesto a dedo por su abogado defensor. Alguna debilidad debe tener Juez por el acusado porque también fue uno de los tantos asesores que tuvo en el congreso nacional.
Jalil está acusado de corrupcion, idea que Juez manipula en un mar de contradicciones desde hace décadas.
El sentido común nos dice a las claras que el protegido del senador y su asesor vip debería ser condenado, pero la Justicia de Córdoba, en relación a los temas que involucran a Juez y sus protegidos siempre puede dar una sorpresa. Y en este caso no sería la primera. Hay beneficiarios aún más directos de la influencia del senador sobre los jueces y fiscales cordobeses. La Sagrada Familia en Córdoba tiene debilidad por la mentira.