En la Casa Rosada se ha despertado, sobre todo en Javier Milei, un repentino fervor por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas (parece que Patricia Bullrich ya no las quiere entregar a cambio de vacunas).
Coincidió este repentino amor, curiosamente, con la advertencia que Donald Trump le hizo al Reino Unido de cambiar su postura de neutralidad sobre la cuestión Malvinas. No importó que esta maniobra del estadounidense busque solamente que el gobierno británico incremente su participación en la OTAN. Para mentir cualquier argumento es útil. Milei decidió «inflar» el hecho que, como a Leopoldo Fortunato Galtieri en 1982 y la cúpula militar de és dictadura , lo ayuda a dejar en un segundo plano a la crisis económica local.
“Ha pasado algo muy fuerte”, le dijo Milei a sus ministros durante la reunión de gabinete. Luego, ordenó silencio total y solo autorizó que trascendiera que está preparando un discurso para una cadena nacional junto a la Cancillería y, para sorpresa de muchos, la SIDE.
Cuarenta y cuatro años atrás, de acuerdo a la crónica del diario Clarín en su edición del 11 de abril de 1982 Galtieri, lanzó ,ante la multitud que se había congregado en Plaza de Mayo tras el anuncio del desembarco en las Islas Malvinas su delirante «Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla» dirigido al gobierno británico de Margaret Thatcher (una líder admirada por Milei). Pocos días antes, el 30 de marzo, había ordenado reprimir una movilización de la CGT que reclamaba “Pan, paz y trabajo”.
Y como si faltaran analogías, en ese discurso Galtieri señaló, optimista, que confiaba en «los representantes del gobierno de EEUU y que agradecía lo que entendería sería su ayuda».
Esta noche se esperan más insultos de Milei para quienes cuestionen su oportunismo ( “las MIERDAS HUMANAS (95%) de siempre salen a llorar por el uso de la cadena nacional”, ya bramó a través de la red X).
Esta noche Milei se transforma en Galtieri.
