El senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, habría abandonado su país rumbo a Estados Unidos a través de Puerto Iguazú, Misiones, pese a una presunta prohibición judicial de salida. La información, que todavía requiere confirmación oficial, abre serios interrogantes sobre los controles fronterizos y migratorios.
Según una versión difundida en redes sociales, Bolsonaro habría cruzado desde Brasil hacia Argentina utilizando su documento de identidad para luego abordar un avión privado Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly S.A.
La presunta fuga se habría producido después de que el legislador denunciara que la Policía Federal brasileña lo interceptó para notificarle una orden del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, que le impediría abandonar Brasil y lo obligaría a entregar sus pasaportes.
De confirmarse, el episodio representaría un grave desafío a la Justicia brasileña y pondría bajo la lupa el funcionamiento de los controles migratorios argentinos.
La pregunta es inevitable: ¿cómo pudo un dirigente político presuntamente impedido de salir de su país cruzar una frontera internacional y abordar un avión privado con destino a Estados Unidos?
Hasta que existan registros migratorios, documentación aeronáutica y confirmaciones judiciales, la versión debe tratarse como una denuncia no corroborada y no como una fuga comprobada.