El secretario de Trabajo encontró una explicación tan sencilla como polémica para justificar las dificultades del empleo formal en la Argentina: la gente no quiere trabajar en blanco. Una interpretación que corre el eje del problema y pone sobre los hombros de los trabajadores una responsabilidad que también debe asumir el Gobierno.
En un país donde los salarios pierden poder adquisitivo, el costo de vida sigue presionando sobre los ingresos familiares y miles de trabajadores buscan cómo llegar a fin de mes, responsabilizar a la gente por la informalidad parece, como mínimo, una explicación incompleta.
¿Realmente los argentinos no quieren tener aportes jubilatorios, obra social, vacaciones pagas, aguinaldo y estabilidad laboral? ¿O el problema es que buena parte del mercado de trabajo no ofrece oportunidades suficientes, salarios dignos ni condiciones que permitan vivir de un empleo registrado?
La informalidad laboral no se resuelve señalando con el dedo a quienes trabajan sin registrar. Detrás de cada empleo en negro hay una realidad económica, empresas que no registran a sus empleados, actividades de baja productividad y un Estado que debe controlar, generar condiciones para la contratación y garantizar que trabajar no signifique simplemente sobrevivir.
El discurso oficial parece invertir la lógica: en lugar de explicar cómo piensa generar más empleo registrado, el Gobierno termina sugiriendo que la falta de formalidad responde a una decisión de los propios trabajadores.
La pregunta es inevitable: si el empleo en blanco fuera sinónimo de mejores ingresos, oportunidades y estabilidad, ¿cuántos argentinos elegirían voluntariamente quedarse afuera?
La Argentina necesita más trabajo registrado, mejores salarios y políticas que favorezcan la contratación formal. Lo que no necesita es que los funcionarios conviertan un problema estructural en una supuesta falta de voluntad de los trabajadores.
Porque cuando el empleo formal escasea, culpar a la gente puede ser una buena estrategia discursiva. Pero no crea un solo puesto de trabajo.