Javier Milei en un nuevo episodio de atragantamiento con las medios del Donald Trump (el anaranjado) participó del lanzamiento de una de las fantochadas más puras en el occidente actual: la Junta por la Paz. Una especie de Naciones Unidas paralela desde donde pretenden intervenir para la resolución de conflictos internacionales.
Para la neoderecha mundial el actual sistema internacional fracasó y por eso hace falta crear un ámbito nuevo con la centralidad puesta en Estados Unidos y, especialmente, en el «anaranjado».
Pero la convocatoria fue escasa y pobre. No participaron Alemania, Francia ni Italia. Y de América latina solo se sumaron Milei y Paraguay. Ni Brasil, ni México, ni Canadá como tampoco otros jugadores fuertes en el escenario global como India o China.
Sí estuvieron países con papeles flojos en materia de defensa de los derechos humanos y valores democráticos como las monarquías petroleras del Gofo Pérsico de Bahrain, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, los reinos de Jordania y Marruecos, países de Asia Central como Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbekistán y procesos autoritarios como Turquía y Hungría. También Mongolia, Indonesia, Pakistan, y países irrelevantes como Bulgaria y Kosovo que ni siquiera está reconocido por la ONU.
La nota más saliente en el análisis de este nuevo berrinche del «anarajado» la puso nada menos que Financial Times, quien publico: «reunir un grupo de cleptócratas y dictadores títeres de Vladimir Putin como el líder de Bielorrusia, Alexander Lukashenko y Viktor Orban para constituir una «Junta de Paz» es como tener al Cártel de Sinaloa dirigiendo Narcóticos Anónimos».
La Argentina sumó sus mejores cleptócratas, el «anaranjado» no se podrá quejar al respecto.