Las entidades rurales en Argentina viven en estado de angustia por dos motivos: el precio de los commodities agropecuarios y por el impuesto a las exportaciones que deriva de la renta extraordinaria del sector. No hay otros asuntos. Ni el INTA, ni la usura financiera, ni la educación, ni la salud. Nada de eso está en el horizonte de preocupaciones del autodonominado «campo argentino». Así quedó demostrado por la Sociedad Rural de Río Cuarto que prohibió – nada de pedir, ni de sugerir- a los periodistas locales que muestren la foto del cartel de reclamo por el cumplimiento de la ley de financiamiento educativo en la que, el gobierno ruralista de Javier Milei, se defeca hace tres años. Los medios riocuartenses se esforzaban por pedirles declaraciones sin cuestionamientos a Gabriel Bornoroni y a Luis Juez, pero sobre el financiamiento de la universidad que les dio formación no arancelada y de calidad a todos los periodistas locales ni una solo preguntita.
