Por Romualdo de la Hoya
Durante los años 2000, la empresa de transporte familiar recibió millonarios aportes estatales en el marco del sistema de subsidios al sector. Cómo ese entorno moldeó el carácter y el imaginario político del actual Presidente y su hermana.
El padre del actual presidente de la Nación, Norberto “Beto” Milei, construyó buena parte de su trayectoria económica en el sector del transporte automotor de pasajeros y de carga. Durante los años posteriores a la crisis de 2001, cuando el Estado impulsó un sistema masivo de subsidios para contener tarifas y evitar aumentos abruptos en el costo del boleto, las empresas familiares estuvieron dentro de ese régimen, como otras firmas del rubro.
Según los registros de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) y resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, las compañías vinculadas al grupo Milei recibieron subsidios al combustible y compensaciones tarifarias, en línea con la política implementada por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner para el sector del transporte urbano y suburbano.
Aquella dinámica no era excepcional: el transporte automotor fue uno de los sectores más subsidiados de la economía entre 2003 y 2015. Empresas grandes, medianas y pequeñas del área recibieron fondos bajo el mismo esquema. Sin embargo, el caso Milei cobró relevancia pública cuando Javier, ya convertido en figura política, se posicionó como un crítico férreo de la intervención estatal en la economía, de los subsidios y de lo que llama “capitalismo de amigos”.

LA EXPERIENCIA FAMILIAR Y SU IMPACTO PERSONAL
Javier Milei ha contado en entrevistas y en sus libros que su relación con su padre fue conflictiva, marcada por exigencias, tensiones y distancias afectivas. Karina, su hermana, fue durante años su sostén emocional y su persona de confianza absoluta.
En ese sentido, la historia familiar y empresarial no solo atravesó la economía doméstica, sino también la construcción simbólica del actual Presidente:
- Un padre empresario, inserto en un sistema de subsidios estatales.
- Un hijo que creció dentro de esa lógica, pero construyó una doctrina pública radicalmente opuesta.
- Una hermana que actuó como puente emocional y decisional, rol que mantiene al día de hoy como “el Jefe”, como él mismo la denomina.
La paradoja es evidente: Javier Milei creció y trabajó en una familia cuyo ingreso dependió en parte de un sistema estatal que él hoy considera distorsivo y nocivo para la economía. Esa contradicción, antes íntima, pasó a ocupar el centro de la discusión política nacional.
LA HISTORIA QUE PASÓ A SER DEBATIDA EN POLÍTICA
Ya en el poder, Milei impulsa la reducción de subsidios al transporte, la liberalización de precios y la eliminación progresiva de los esquemas de compensación estatal. Se trata, en términos políticos, de una ruptura explícita con el modelo económico que marcó la historia laboral de su familia.
Su discurso no desconoce ese pasado. Por el contrario, lo resignifica: afirma que haber visto “desde adentro” la lógica de subsidios fue lo que lo llevó a rechazarlos.
La historia de la familia Milei es, en definitiva, la historia de la Argentina reciente: un país que subsidió para contener, que reguló para estabilizar y que discutió, y discute aún hoy, el costo y las consecuencias de esas decisiones.
Norberto, Javier y Karina atravesaron ese proceso desde lugares distintos. Pero la trama empresarial del padre y la trayectoria política del hijo quedaron unidas por un mismo eje: el rol del Estado en la economía.