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Las encuestas que preocupan al Gobierno: crece la percepción de corrupción y cae la imagen de Milei

En la Casa Rosada se encendieron luces de alarma. Las últimas encuestas que contrata el propio Gobierno para monitorear el clima social muestran un deterioro acelerado de la imagen del presidente Javier Milei en lo que va del año. A la preocupación por el empleo, la inflación y la caída del poder adquisitivo se sumó un dato nuevo y especialmente sensible para el oficialismo: la corrupción volvió a ubicarse entre las principales preocupaciones de la sociedad.

Según trabajos de tres consultoras que trabajan con el Gobierno —y cuyos responsables pidieron mantener el anonimato para no afectar su vínculo con la Casa Rosada— la imagen presidencial sufrió una caída marcada desde comienzos de 2026.

Uno de los estudios detectó que, tras los últimos escándalos que golpearon al oficialismo, como el caso que involucra al vocero presidencial Manuel Adorni y el episodio de la criptomoneda Libra, se produjo una fuerte asimilación de Milei con aquello que prometía combatir: la casta política. Según ese relevamiento, el 54% de los consultados considera que Milei “es más de lo mismo”, una cifra que encendió alarmas en el círculo presidencial.

La misma encuestadora registró una caída de diez puntos en la imagen del Presidente desde comienzos de año. “La gente volvió de las vacaciones y ahora ya no tiene plata”, resumió uno de los consultores al describir el cambio de humor social.

Otra de las consultoras que trabaja para el oficialismo ubica la imagen positiva de Milei por debajo de los 40 puntos, mientras que la negativa ya alcanzó el 55% y continúa en ascenso. En ese mismo estudio, la corrupción aparece como la principal preocupación de la sociedad con el 40%, superando incluso a los problemas económicos.

Entre estos últimos, el indicador que más crece es el temor al desempleo, que ya llega al 32%.

El deterioro de las expectativas económicas también aparece con fuerza. Según ese trabajo, el 60% de los consultados cree que la inflación seguirá aumentando el próximo mes, y un 59% considera que dentro de dos años —cuando finalice el mandato de Milei— la situación económica será peor que la actual.

En paralelo, se consolida una mirada crítica sobre la política económica del Gobierno. El 54% de los encuestados cree que el Presidente no está haciendo los cambios necesarios para mejorar la situación, cuando en noviembre pasado ese rechazo era del 43%. Es decir, en apenas unos meses más de la mitad de los argentinos pasó a considerar que el rumbo económico es equivocado.

Otro relevamiento cercano al oficialismo detectó que más de la mitad de los argentinos ya no llega a fin de mes y que dos de cada tres hogares compraron menos alimentos en lo que va del año.

La caída del consumo atraviesa a todos los sectores sociales. En apenas un mes, el uso de aplicaciones de delivery como Rappi cayó alrededor de un 10%, reflejando el ajuste en gastos cotidianos. En paralelo, el cierre de comercios e industrias empieza a multiplicarse en distintas regiones del país.

Un empresario gastronómico describió el clima del sector con crudeza: “En la última quincena hubo un quiebre. Pasamos de una caída del consumo sostenida a una situación directamente catastrófica. Los que decían que había que esperar ahora están puteando a Milei y dicen que no lo van a votar”.

El malestar también empieza a filtrarse entre los aliados políticos del Gobierno. El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, uno de los dirigentes radicales más cercanos a la Casa Rosada, advirtió que “la economía y el humor popular van a crujir este año”.

Cornejo hizo esa declaración desde Nueva York, donde acompañó a Milei junto a otros gobernadores durante el evento de promoción de inversiones conocido como Argentina Week. Según trascendió, el clima entre los mandatarios provinciales no fue el mejor: varios se fueron molestos por el trato distante del Presidente.

El deterioro del clima económico también golpea las finanzas provinciales. La caída de la recaudación nacional está reduciendo la coparticipación y generando, según varios gobernadores, una presión inédita sobre las cuentas locales.

A eso se suma un escenario de creciente conflictividad social. En varias provincias comenzaron protestas de empleados estatales, docentes y fuerzas de seguridad, mientras que distintos sectores productivos advierten sobre cierres de empresas y fábricas.

En ese contexto, el Gobierno enfrenta además un problema político de fondo: el desgaste de los dos pilares discursivos que llevaron a Milei al poder —la baja de la inflación y la lucha contra la casta— justo cuando la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente y los escándalos de privilegios dentro del propio oficialismo comenzaron a erosionar su credibilidad.

La combinación de inflación persistente, caída del consumo, conflicto social y sospechas de corrupción empieza a dibujar un escenario incómodo para el Gobierno, que por primera vez desde la llegada de Milei al poder muestra señales claras de desgaste en el humor social.

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