dólar y clima...

LLA suma tres diputados y queda al borde de desplazar al PJ como primera minoría: maniobras, fragilidades y un peronismo que mira de reojo la implosión de la oposición

La incorporación express de tres nuevos diputados al bloque de La Libertad Avanza volvió a poner en evidencia el método que sostiene el oficialismo: avanzar sin escrúpulos sobre una oposición fragmentada, fatigada y—en algunos casos—abiertamente desesperada por no quedar fuera del reparto del poder. Con estos movimientos, Martín Menem se aseguró un bloque de 91 integrantes para el recambio legislativo, un número que roza el sueño que Milei no puede concretar con votos, pero sí con pases silenciosos y negociaciones a puertas cerradas.

No es casualidad que el libertarian star-system festeje como un triunfo propio lo que en realidad es un deterioro estructural de la oposición. Unión por la Patria sigue en pleno derrumbe, cruzada por internas, fugas, negociaciones contradictorias y una fractura emocional que cruza el territorio provincial y nacional. El PJ mira el escenario sabiendo que parte del problema lo hereda, pero también consciente de que la dinámica Milei-Menem está alimentada por un ecosistema opositor que perdió reflejos, estrategia y—sobre todo—liderazgo.

En este escenario, LLA aprovecha. El oficialismo no oculta su ambición de convertirse en la primera minoría de Diputados, un título más simbólico que operativo pero que Milei necesita para sostener el relato de fuerza mientras la economía cruje, la conflictividad social crece y el Congreso se transforma en el verdadero campo de batalla de su gobernabilidad.

El dato político es claro: la debilidad ajena le está regalando poder propio. No se trata de una construcción libertaria sino de un aprovechamiento quirúrgico de la implosión ajena.

Menem, astuto y cada vez más consolidado como operador parlamentario, apura los tiempos. Sabe que no tiene votos suficientes para las reformas que Milei promete con épica tuitera, pero sí capacidad para instalar un clima psicológico: el de un oficialismo que “crece” mientras la oposición se desangra.

En paralelo, los gobernadores peronistas y el peronismo federal oscilan entre la negociación pragmática y el temor de quedar pintados como cómplices de un Gobierno que los ahoga fiscalmente con la misma frialdad con la que habla de libertad.

El PJ cordobés, que observa con minuciosidad quirúrgica la interna nacional, sabe que la fortaleza se construye diferenciándose: no del kirchnerismo solamente, sino también de esa oposición errática que se deja correr por derecha sin contestar ni una de fondo. Y observa con satisfacción cómo la fragilidad del resto termina reforzando su propio rol como articulador territorial y como último bastión de racionalidad política en un mapa que se radicaliza.

Mientras tanto, el oficialismo celebrará su nueva cosecha parlamentaria como si fuese un triunfo democrático, cuando en realidad es la foto de un país donde el Congreso ya no expresa correlaciones sociales reales sino los escombros de un sistema político que Milei logró desordenar, pero no reemplazar.

La disputa por la primera minoría será un capítulo más de esta novela: LLA crece porque la oposición cede, y la oposición cede porque no logra entender el tiempo político que le toca vivir.

Y en ese clima, el único que parece leer el tablero con precisión es el PJ cordobés, que mira cómo se caen los demás y toma nota: la política no desapareció. Solo está esperando que quienes la entienden vuelvan a ocupar su lugar.

Streaming

Miércoles 19 hs.

Canal C

Jueves 23 hs.

Auspiciantes