El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, salió al cruce de la propuesta del gobierno de Javier Milei para reformar el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), un organismo clave para el desarrollo agropecuario argentino. La iniciativa, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca introducir cambios en la gobernanza del Consejo Directivo, eliminar la autarquía del organismo y reestructurar sus Centros Regionales, lo que incluiría el cierre de 41 de las 299 Agencias de Extensión Rural (AER) y una reducción del 25% en la planta de personal.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Llaryora expresó su contundente rechazo: “Al INTA hay que fortalecerlo, no ensuciarlo para vaciarlo. Quienes toman decisiones deberían venir al interior, recorrer nuestros campos y escuchar a los productores, quienes trabajan de sol a sol a pesar de las malditas retenciones”. El gobernador cordobés subrayó la necesidad de modernizar el INTA y fomentar alianzas con el sector privado, pero sin comprometer su autonomía ni su rol en el entramado productivo, científico y académico. “Cerrar el INTA sería cerrar otra puerta al progreso y a la innovación que el país necesita. Defender al INTA es defender al campo argentino”, afirmó.
La postura de Llaryora se suma a la de otros gobernadores, como Axel Kicillof (Buenos Aires) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), quienes también criticaron la reforma. Kicillof calificó el intento de cierre como “un crimen”, mientras que Pullaro destacó que el INTA es esencial para que el campo “produzca más y mejor” mediante ciencia y tecnología. La Mesa de Enlace, que agrupa a las principales entidades agropecuarias, también se opuso a los cambios en la gobernanza, la autarquía y la estructura regional del organismo, aunque reconoció la necesidad de ciertas modernizaciones para hacerlo más eficiente.
El INTA, fundado en 1956, es reconocido por su aporte en innovaciones como la siembra directa, las vacunas contra la fiebre aftosa, el desarrollo de silobolsas y el mejoramiento genético de cultivos. Sin embargo, el gobierno de Milei, que ya concretó la venta del emblemático edificio del INTA en Palermo por USD 18,5 millones, argumenta que las reformas buscan mayor eficiencia y una reorientación hacia el mercado inmobiliario y privado, lo que ha generado críticas por considerarse un desmantelamiento del patrimonio público.
Llaryora también cuestionó la falta de diálogo del gobierno nacional con el interior productivo: “Desde el Obelisco, y sin diálogo, es imposible comprender la realidad de nuestra gente de campo”. Además, resaltó el impacto económico de las retenciones, que según él, representan más de 3.500 millones de dólares anuales para Córdoba, y preguntó: “¿También quieren destruir nuestro talento?”.
La controversia se da en un contexto de tensión entre Milei y los gobernadores, con Llaryora posicionándose como un defensor del federalismo y el diálogo. Mientras el presidente se encuentra de viaje en Europa, se espera que la decisión final sobre el decreto de reforma se tome tras su regreso, el próximo sábado. Por ahora, el rechazo de gobernadores, productores y trabajadores del INTA ha logrado frenar parcialmente los recortes, pero la incertidumbre persiste sobre el futuro del organismo.
