En un momento de tensiones con el Gobierno nacional, el gobernador Martín Llaryora (Hacemos) despegó rumbo a Europa para abrir puertas que, desde Buenos Aires, parecen cerradas. Acompañado por el ministro de Economía y Gestión Pública, Guillermo Acosta, y el ministro de Vinculación Comunitaria y Comunicación, Daniel Pastore, Llaryora aterrizó en Londres este viernes con una agenda clara: captar financiamiento para obras de infraestructura y seducir a inversores extranjeros para que apuesten por la provincia. La gira, que se extenderá por Bruselas y Luxemburgo, llega en un contexto irónico: mientras Javier Milei pisa Córdoba para un acto electoral en el Parque Sarmiento –posiblemente con críticas al endeudamiento provincial–, Llaryora busca en el Viejo Continente lo que no fluye desde la Casa Rosada.
El periplo no es improvisado. Córdoba ya autorizó una emisión de deuda por 800 millones de dólares, de los cuales ha colocado exitosamente 725 millones a mediados de año. Ahora, el gobernador apunta a completar el cupo restante para cumplir vencimientos y, sobre todo, inyectar recursos en proyectos clave. El más emblemático es la finalización de la Autopista 19, que unirá Córdoba capital con San Francisco por 196 mil millones de pesos (unos 135 millones de dólares). «La mitad de los fondos de la última colocación va a pagar deuda, y la otra a obras», explican desde el Centro Cívico, donde subrayan que el financiamiento está «garantizado» para no dejar en el limbo estas iniciativas vitales para la conectividad y el desarrollo económico.
Pero Llaryora no se limita a bonos y préstamos. La gira busca también atraer inversiones productivas de empresas europeas, en un radio de acción que incluye sectores como la industria, la tecnología y la infraestructura. En Londres, el punto de partida, se presentó un roadshow ante bonistas y empresarios británicos que ya invirtieron en títulos cordobeses. «Córdoba cumple sus compromisos, incluso en un contexto nacional adverso. Estas giras se siembran hoy para cosechar cuando el panorama mejore», justifican voceros provinciales. En Bruselas, se esperan encuentros con instituciones financieras de la Unión Europea, y en Luxemburgo –centro neurálgico de fondos de inversión–, la agenda apunta a diálogos con tenedores de bonos para «destrabar» más capitales. Es un mensaje sutil pero firme: si el Gobierno de Milei recorta coparticipación y frena transferencias, Córdoba mirará al mundo para no paralizar su motor productivo.
Esta no es la primera salida internacional de Llaryora. En julio de 2024, recorrió Asia (Corea del Sur y Japón) y Londres para promocionar la provincia como destino de inversiones, con énfasis en la industria automotriz y tecnológica. Aquella gira rindió frutos en lazos con bancos como el Eximbank coreano, que facilitan créditos para expansiones empresariales. Hoy, en Europa, el gobernador lleva en la valija un «Córdoba atractiva»: superávit fiscal, estabilidad macro y un ecosistema exportador en auge, pese a la crisis nacional. «Es más fácil encontrar plata en Londres que en la Casa Rosada», ironizan fuentes cercanas, aludiendo a los vetos presidenciales que Córdoba rechazó en el Congreso, como un triunfo de la «democracia federal».
El viaje, que durará hasta fines de la próxima semana, representa un giro pragmático en la inserción externa de la provincia. Mientras Milei habla de «déficit cero» y recortes, Llaryora apuesta a que el financiamiento externo impulse un crecimiento inclusivo. Si logra cerrar acuerdos, no solo se completarán obras pendientes, sino que se generarán empleos y competitividad. Córdoba, una vez más, demuestra que su futuro no depende solo de Buenos Aires: Europa podría ser la llave para un 2026 más dinámico. El gobernador regresa con resultados, o con lecciones para la próxima ronda. En cualquier caso, la gira ya es un statement: la provincia no espera, actúa.