La diputada libertaria Lilia Lemoine volvió a quedar en el centro de la escena durante una jornada particularmente tensa en la Cámara de Diputados. Mientras Myriam Bregman intentaba exponer en el plenario que debatía el proyecto sobre Malvinas, desde el sector oficialista se sucedieron interrupciones, burlas y cruces que terminaron desatando un escándalo. La Nación informó que Bregman fue hostigada por legisladores libertarios y que la reunión estuvo atravesada por gritos, insultos y enfrentamientos.
En ese contexto, gestos y movimientos de Lemoine registrados durante la discusión generaron comentarios y especulaciones en redes. Sobre esas imágenes no corresponde realizar diagnósticos médicos ni afirmar que la diputada padezca algún problema de salud: un video aislado no permite sacar semejante conclusión.
Lo que sí abre un interrogante político es el comportamiento institucional. No se trata de una diputada más: Lemoine preside desde marzo la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, uno de los ámbitos de mayor responsabilidad institucional del Congreso.
Además, los enfrentamientos con Bregman no comenzaron ayer. Ambas ya habían protagonizado cruces públicos anteriores, con insultos y acusaciones durante reuniones de comisión.
Por eso, más allá de cualquier especulación sobre sus gestos, la discusión relevante es otra: ¿es compatible ese nivel de confrontación, burlas e interrupciones con la responsabilidad institucional que implica conducir la Comisión de Juicio Político?