Los voceros mediáticos locales se aseguraron de difundir, linealmente y con indisimulable ascetismo, las declaraciones formuladas por Luis Juez en la radio-streaming Futurock pidiendo que la Justicia investigue las responsabilidades en la agresión a Pablo Grillo, el fotógrafo internado en estado crítico tras ser herido por una lata de gas lacrimógeno lanzado por las fuerzas de seguridad en la marcha por jubilados del pasado miércoles afuera del Congreso Nacional. “Tiene que haber una investigación judicial que determine las responsabilidades. Tiene que investigar la Justicia, para bien y para mal. Para la tranquilidad de todo el mundo”, reclamó Juez.

La «corrección política» y su capacidad camaleónica le sirvieron para no opinar sobre su jefe de gabinete, Guillermo Francos, que había calificado de «un accidente no previsto» (SIC) la violencia contra el reportero gráfico; y tampoco se involucró con la calificación de «anciana patotera» que su ministra, Patricia Bulrrich, formuló contra Beatriz Blanco, la jubilada de 87 años agredida frente a las cámaras de TV por un policía durante la protesta.

Seguramente los periodistas de FutuRock, en sintonía con la línea Prensa Córdoba, evitaron poner incómodo al Senador preguntandole sobre:

a) las flagrantes mentiras de Bulrrich sobre la participación de «barrabravas» en la protesta. Especialistas en ese tema como Juan Pablo Varsky y Gustavo Gravia desmintieron a la ministra y al coro de periodistas de los canales TN, AMérica24 y La Nación+ que pugnaban por repetir la mentira hasta que «algo quede»

b) tampoco indagaron -ni los FutuRock, ni los locales- al senador Juez sobre la clasificación de la sociedad realizada por Javier Milei, para quién los que visten de azul son buenos y todos los demás malos, incluídos jubilados que cobran 300 mil pesos de mínima por mes.

c) muchos menos respondió Luis Juez sobre la mentira en grado de absurdo que habladores y escribas ( conocidos como ensobrados) repiten sobre el intento de «golpe», o el acto de «sedición», cuando se refieren a una marcha donde viejos, hinchas de fútbol y militantes reclamaban por un tratamiento salarial con menos maldad para los pasivos nacionales.

Pero esos no son los únicos puntos en evidente e intencional ausencia. Sigue el senador Nacional sin referirse a los nuevos y comprometedores elementos que surgen en torno a la estafa cripto $Libra, donde Javier Milei no parece ser tan honesto, ni pecar de tan «confiado», como Luis Juez aseguró apenas conocido el escándalo.

Tampoco se refiere el senador al caso de Laura Arrieta, la valijera sospechada de ingresar al país un número no determinado de bolsos provenientes de Miami, en un jet de lujo privado, que nadie controló en el Aeropuerto de Ezeiza. El hecho inevitablemente se asocia a los dólares de la estafa cripto.

Cuando se destapó el caso «Alejandro Antonini Wilson», el venezolano que sí controlaron en la aduana kirchnerista y le descubrieron 790 mil dólares que ingresaba sin declarar a Argentina, Luis Juez hablaba todos los días en los mismos medios que hoy administran su prudencia declarativa, señalando que era «muy factible» que el dinero decomisado hubiera tenido como destino la campaña electoral de Cristina Fernández.

Con esa misma lógica, sería muy útil saber si piensa que las valijas de Arrieta trajeron dólares de la estafa cripto $Libra para la campaña de la Libertad Avanza, su nuevo amor partidario.

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