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Malestar en las FFAA por el brutal ajuste de Milei

El fuerte recorte presupuestario aplicado por el gobierno de Javier Milei volvió a encender las alarmas dentro de las Fuerzas Armadas y profundizó el desgaste interno que enfrenta el ministro de Defensa, Carlos Presti. Según trascendió, el ajuste ronda los 2,5 billones de pesos y afecta de lleno a las tres fuerzas militares y al propio Ministerio de Defensa.

Los números generan preocupación puertas adentro. Defensa perdería más de $6.000 millones, mientras que el Ejército sufriría un recorte superior a los $12.600 millones, la Armada casi $11.800 millones y la Fuerza Aérea otros $16.500 millones. En términos generales, militares consultados aseguran que el impacto total equivaldría a unos 35 millones de dólares menos para funcionamiento y equipamiento.

El temor en los cuarteles ya no pasa solamente por la compra de armamento o proyectos estratégicos, sino por cuestiones básicas de funcionamiento. Entre oficiales y suboficiales advierten que podría complicarse incluso el pago de servicios esenciales como luz, gas y alimentación. La situación golpea especialmente al Ejército, donde muchos soldados dependen de las comidas provistas dentro de las unidades militares debido a los bajos salarios.

La crisis también se cruza con el delicado presente de la obra social militar OSFA, que atraviesa un escenario crítico tanto para personal retirado como en actividad. La falta de cobertura en tratamientos complejos y las demoras médicas alimentan un creciente malestar interno contra la conducción política del área.

Dentro de las fuerzas consideran contradictorio que el Gobierno anuncie mecanismos para financiar Defensa mediante ventas de inmuebles militares mientras, al mismo tiempo, avanza con un ajuste de semejante magnitud. “Es insólito”, resumió una fuente militar citada en el conflicto.

Uno de los puntos que más inquieta es el futuro operativo de los aviones General Dynamics F-16 Fighting Falcon adquiridos por Argentina. En la Fuerza Aérea aseguran que el recorte pone en duda el sostenimiento del plan de vuelo y el costo operativo del sistema de armas. “Que los cordobeses los vean pasar alguna vez no significa ponerlos realmente en servicio”, señalaron desde el ámbito militar.

La Armada tampoco escapa al clima de incertidumbre. Con helicópteros navales demorados y sin perspectivas reales de incorporar destructores o submarinos nuevos, ya circula la posibilidad de buscar submarinos usados o donados para evitar la desaparición del cuerpo de submarinistas y sostener la formación del personal.

En medio de este escenario, el nuevo titular de OSFA, el general Pablo Guillermo Plaza, asumió con un panorama extremadamente complejo tras la salida de Sergio Maldonado. Incluso dentro del ámbito militar reconocen que la crisis podría terminar afectando definitivamente la carrera del nuevo funcionario.

El ajuste impacta de lleno sobre la gestión de Presti, que ya venía golpeada por las tensiones internas heredadas de la administración de Luis Petri. En el entorno del ministro admitían que la recuperación de OSFA y la puesta en funcionamiento de los F-16 eran las principales apuestas para relanzar la gestión. Con este nuevo recorte, dentro de las Fuerzas Armadas aseguran que quedó políticamente debilitado.

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