El economista Carlos Melconian pasó por Infobae y dejó fuertes definiciones sobre el rumbo del gobierno de Javier Milei. Entre críticas a la política cambiaria, advertencias sobre un posible «Jurassic Park» económico y dardos hacia el ministro Luis Caputo, el ex presidente del Banco Nación analizó la falta de un horizonte claro.
Carlos Melconian no se anda con vueltas. Con su estilo directo y cargado de metáforas futboleras, el economista analizó el presente de la Argentina y puso en duda el optimismo oficialista. Para Melconian, el país atraviesa un «estancamiento» que no se soluciona con marketing, sino con un programa económico integral que hoy, según él, brilla por su ausencia.
El fantasma de «Jurassic Park»
Uno de los puntos más tensos de la charla fue la respuesta a los dichos de Luis «Toto» Caputo, quien vaticinó que el 2027 será un «paseo por el parque». Melconian fue tajante: «Espero que no sea Jurassic Park». Para el economista, «sobrar» la situación faltando tanto tiempo y en un país con el prontuario de Argentina es un error de diagnóstico. «Un país no se construye con el voto anti; el marketing del kirchnerismo y el infierno ya está obsoleto», sentenció.

Dólar, reservas y una «berretada» estadística
Melconian puso la lupa sobre la política cambiaria, advirtiendo que el tipo de cambio se está atrasando, repitiendo errores del pasado.
• Sobre las reservas: Desmitificó la acumulación de dólares del Banco Central, explicando que, al no haber acceso a los mercados, el Central compra pero gasta para pagar deudas, dejando el saldo real casi en el mismo lugar que lo dejó la gestión anterior.
• Sobre la actividad económica: Calificó de «berretas e irrelevantes» los indicadores de recuperación que difunde el Gobierno. «Es un número índice promedio que no le importa a nadie cuando tenés 24 provincias con realidades diferentes. Hay que ser empáticos con el que tiene que cerrar su negocio por la reconversión, no mearlo», disparó.
La polémica de los créditos del Banco Nación
Consultado sobre los préstamos hipotecarios otorgados a funcionarios del Ejecutivo (incluidos colaboradores directos de Caputo), Melconian separó lo técnico de lo ético:
“Si yo soy un ‘topo’ que quiere destruir el Estado y tengo tanto encono con lo público, me voy al Santander a pedir un crédito. El pez por la boca muere».
Aunque concedió que los protocolos de scoring del banco suelen ser estrictos, marcó la «incoherencia política» de quienes buscan privatizar el Banco Nación o transformarlo en sociedad anónima mientras se «tiran en palomita» para aprovechar sus créditos.
El diagnóstico final: «No hay horizonte»
Para Melconian, el programa económico entró en una fase de desconcierto. Cuestionó la falta de definiciones sobre la política salarial (afirmando que no hay paritaria que le gane al 30% anual) y la falta de un plan para la informalidad y los precios relativos.
«El crédito personal de un funcionario se agota cuando pierde la palabra», advirtió, instando al Gobierno a dejar de lado la «cloaca» de las redes sociales y concentrarse en dar señales claras de hacia dónde va la economía real, más allá del litio y Vaca Muerta.