El presidente Javier Milei decidió cancelar su viaje a Washington para asistir al sorteo del Mundial. La confirmación llegó a través de un mensaje breve de Manuel Adorni, que anunció la suspensión sin dar mayores explicaciones. Pero en Casa Rosada nadie disimula el verdadero trasfondo: el creciente conflicto con la AFA y el malestar presidencial por la sanción abierta contra Estudiantes de La Plata.
La decisión del Presidente cayó en pleno clima de tensión con la conducción del fútbol argentino. En los últimos días, la AFA abrió un expediente disciplinario contra Estudiantes por no realizar el pasillo de honor a Rosario Central, un protocolo fijado en el polémico Boletín 6625. La sanción podría incluir multas, suspensiones o incluso pérdida de puntos.
Milei no tardó en intervenir de manera indirecta: publicó un mensaje en apoyo a Estudiantes, cargado de simbolismo y confrontación. El gesto fue interpretado como una toma de posición explícita contra las decisiones de la dirigencia encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia. Desde el Gobierno aseguran que no buscan intervenir la AFA, pero el respaldo a Estudiantes dejó en claro que el mandatario no piensa permanecer neutral.
La ausencia de Milei en el sorteo del Mundial tiene, así, una lectura evidente: es una señal política. Significa evitar la foto con la cúpula de la AFA y marcar distancia en un momento en que el fútbol argentino discute su institucionalidad, cuestiona la transparencia de sus decisiones y enfrenta un creciente desgaste dirigencial.


La disputa promete escalar. Si la AFA avanza con sanciones fuertes contra Estudiantes, la reacción del Gobierno podría endurecerse. Y en medio de la cuenta regresiva hacia el Mundial, la pelea entre el Presidente y Tapia ya dejó de ser un asunto deportivo: es un choque de poder, legitimidad y narrativa.
La cancelación del viaje, lejos de ser un cambio de agenda, es un gesto de confrontación calculado. Y agrega un capítulo más a una relación que parece degradarse día a día.