El candidato bolsonarista pasó de ganar la primera vuelta a perder el balotaje frente a Lula da Silva. La fuerte intervención de Javier Milei en la campaña, sus insultos al presidente brasileño y sus denuncias de fraude sin pruebas abrieron interrogantes sobre el efecto de su respaldo.
La derrota de Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil dejó un resultado especialmente incómodo para Javier Milei. El presidente argentino había apostado públicamente por el hijo de Jair Bolsonaro, participó de su lanzamiento electoral y llegó a celebrar anticipadamente el avance de la derecha brasileña. Sin embargo, el desenlace fue exactamente el contrario: Luiz Inácio Lula da Silva consiguió revertir el resultado de la primera vuelta y logró su reelección.
Lo que Milei pretendía presentar como una expansión regional de su proyecto político terminó en una derrota de su principal aliado brasileño.
La pregunta que aparece después del resultado es hasta qué punto la intervención del mandatario argentino pudo haber perjudicado a Bolsonaro entre los votantes moderados que necesitaba conquistar para llegar al Palacio del Planalto.
Milei se metió de lleno en la campaña brasileña
El respaldo del presidente argentino no fue simplemente protocolar. En junio recibió a Flávio Bolsonaro en Buenos Aires y anunció que llegaría una nueva etapa política para Brasil.
En julio viajó a São Paulo para participar del lanzamiento de la candidatura del Partido Liberal. Allí atacó directamente a Lula, a quien calificó de ladrón, provocando un conflicto diplomático con el gobierno brasileño.
La tensión volvió a escalar durante los últimos días de campaña, cuando Milei cuestionó el sistema electoral brasileño y reprodujo sospechas de fraude sin presentar pruebas. El gobierno de Brasil respondió acusándolo de interferir en sus asuntos internos mediante ofensas y falsedades.
De festejar anticipadamente a quedarse sin victoria
Después de la primera vuelta, Milei celebró el resultado de Flávio Bolsonaro como un triunfo de las ideas libertarias.
El candidato brasileño había conseguido el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Lula. La ventaja alimentó las expectativas de una victoria de la derecha en el balotaje.
Pero el domingo 25 de octubre ocurrió lo contrario.
Lula consiguió remontar la diferencia y Flávio Bolsonaro terminó derrotado, pese a recibir casi 60 millones de votos. Fue la primera vez desde el regreso de la democracia brasileña que el candidato ubicado segundo en la primera vuelta consiguió ganar la elección presidencial.
¿El apoyo de Milei terminó perjudicando a Bolsonaro?
La hipótesis de que Milei se convirtió en un factor electoral negativo para Bolsonaro surge del contraste entre la fuerte exposición del presidente argentino y la necesidad del candidato brasileño de atraer votantes del centro político.
Los especialistas consultados por medios brasileños identificaron entre las causas de la derrota la movilización del electorado de Lula, el rechazo al bolsonarismo y las dificultades de Flávio para ampliar su base de apoyo.
En ese escenario, la presencia de Milei, sus enfrentamientos con Lula y su discurso confrontativo quedaron expuestos al debate sobre la estrategia electoral de la derecha brasileña.
Sin embargo, hasta el momento no hay declaraciones verificadas de dirigentes bolsonaristas que responsabilicen directamente a Milei por la derrota, ni evidencia suficiente para atribuirle el resultado electoral.
Un revés político que también golpea a la Casa Rosada
La derrota brasileña tiene una dimensión política para el gobierno argentino. Milei no solamente manifestó simpatía por Flávio Bolsonaro: convirtió su candidatura en parte de una apuesta ideológica regional y confrontó abiertamente con el presidente de un país que es uno de los principales socios comerciales de Argentina.
Mientras el libertario esperaba sumar un aliado en Brasilia, Lula obtuvo un nuevo mandato y la relación bilateral quedó atravesada por los enfrentamientos públicos de los últimos meses.
El resultado también deja una contradicción política: Milei celebró la ventaja de Bolsonaro en la primera vuelta como una victoria de su espacio ideológico, pero el balotaje terminó favoreciendo al mandatario brasileño al que había atacado durante la campaña.
El presidente argentino quiso ser protagonista de una victoria bolsonarista y terminó asociado políticamente a una derrota. Si su apoyo sumó votos o contribuyó a alejarlos es una cuestión que todavía requiere pruebas. Lo que ya está confirmado es que su intervención no consiguió el resultado que buscaba.