La Libertad Avanza en Córdoba confirmó en está elección su premisa fundamental. Cuánto más pueda desvalorizar la democracia mejor para su proyecto de poder. A Javier Milei no le interesa la política. Sólo está obligado a atender, con evidente fastidio, el escenario de opinión pública porque, hasta ahora, las condiciones no le permiten obviarla para sostener los negocios del entramado de clase de representa y a quien tributa. ¡¡¡¡Cómo se extrañan las dictaduras!, es el ánimo libertario.
Lo bueno para Milei es que esa inevitable necesidad de ocuparse de la opinión pública, o al menos del segmento de ella afín a la casta libertaria, solo lo obliga a gestar el alimento de las emociones negativas básicas. El único mensaje de LLA apunta al fantasma K, que en Córdoba, es diminuto e inofensivo. Pero con eso alcanza.
No puede el gobierno de Milei apelar a otros recursos en este proceso electoral. Su gobierno no cuenta con logros que beneficien a la mayoria de la población (sí por supuesto a sectores muy específicos ligados a la actividad financiera que viven en un paraíso pocas veces imaginado). Tampoco encuentran el modo de crear propuestas seductoras y mínimamente creíbles, ni ofrecer candidatos atractivos. La premisa en relación a este último punto es que sus candidatos no deben participar ni hacer política (esto significa exponer ideas, proponer un modelo social, de desarrollo económico, educativo, sanitario, industrial, productivo, etc. etc,). Todo eso esta prohibido para los postulantes de la Libertad Avanza. Solo deben repetir los mantras presidenciales, que en este caso se limitan a la falsa, básica y casi idiota idea de avanzar o retroceder. Como si con eso resolvieran el genoma de la felicidad nacional.
Un breve análisis de la performance de los candidatos de Javiel Milei en Córdoba confirma lo expuesto. Es ésta la provincia donde con mayor intensidad se observa la lógica del vacío de representatividad y de exacervación de la ira como únicos instrumentos de un aparato político cuyo objetivo es el control y la apropiación de los recursos que, en tiempos de democracia liberal, se asumian como propiedad social.
El resultado de esto es una lista integrada por desconocidos, a quienes se ocultan, especialmente si son mujeres, y que, en varios casos, están sospechadas de la compra de sus candidaturas.
Laura Soldano es la segunda en la lista. Solo se la vió cuando se viralizaron sus videos en los que resaltaba la satisfacción por saber que «estaba a tres personas de Elon Musk» ya que Javier y Karina Milei «le hablarían» de ella al empresario ex aliado de Donald Trump.
Soldano tiene 44 años y vive en Río Cuarto. Refleja un fenómeno más amplio de candidatos outsiders elegidos por LLA. Casada con un empresario del sector agropecuario de Córdoba, dueño de Tingonbu, una empresa que administra más de 30.000 hectáreas de campo, cultiva trigo y maíz y produce bioetanol. Dicen en LLA que fue seleccionada por su perfil personal y esotérico. Su candidatura se vio impulsada, según ella misma declaró en esos videos públicos, por una revelación en la que identificaba a Javier Milei como “el enviado”. En ámbitos empresarios y polìticos se afirma otra cosa: que el marido adinerado de Soldano pagó 450 mil dólares para garantizarse un lugar en el Congreso. El negocio de los combustible está presente en todo el entramado cordobés de LLA.
Con todo, Soldano no apareció nunca en la campaña. Llegará al congreso nacional sin ningún esfuerzo. Solo por sus aptitudes esotericas o sus dólares, según cada quien de crédito a una u otra versión.
Tampoco Laura Rodriguez Machado, la candidata número 4 tuvo la más mínima participación. Fue muy bien y convenientemente ocultada. Se sabe que la candidatura de Rodriguez Machado fue impuesta por su conductora nacional Patricia Bulrrich, hoy complicada con los coletazos del narco escándalo de Fred Machado. Rodriguez Machado es «una pura casta» a prueba de los mayores terremotos ideológicos. Arrancó con Germán kammerath en 1991 y de ahí, hasta ahora, siempre fue parte de las nóminas salariales del Estado. Es muy probable que no logre renovar su banca en esta oportunidad. De manera que la veremos aparecer como asesora de Patricia en el Senado, como otros tantos juecistas que suman años de antigüedad y se jubilarán en ese ámbito.
Según se comenta, Rodriguez Machado se vio obligada a bajar su perfil como condición impuesta por la candidata número 6 de la lista, que también permanece oculta. Se trata de Evelyn Barroso, pastora de la Iglesia Evangélica Cita con la Vida ( el mayor negocio religioso en todo el continente Americano). “Yo llego a este espacio porque comparto los valores que representa. La libertad, la familia, la vida. No por una estrategia institucional ni por una bajada de línea”, dijo la candidata desconocida en una entrevista con el diario Perfil.
El conflicto de Barroso con el esquema de LLA fue precisamente con Rodriguez Machado porque la ex ucedé, macrista, juecista y ahora bulrrista votó a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. También en este caso las versiones señalan que, como Soldano, Barroso logró ese lugar en la nómina de candidatos por lo que se conoce como «efectividades conducentes». 400 mil dólares.

Pero el ocultamiento de candidatos no se limita a las mujeres de la Libertad Avanza en Córdoba. Aunque sí hay que admitir que son las más relegadas, dato acorde coñ elcierto perfil misógino de su teórico electorado.
El candidato número 3 de la lista tampoco apareció en ningún momento durante la campaña. Se trata de Marcos Patiño Brizuela, empleado del estudio jurídico de Gabriel Bornoroni (el armador de Karina Milei en Córdoba) y director del PAMI local. Patiño Brizuela solo apareció pero en las oficinas del banco Nación Argentina para recibir, una semana antes de ser candidato, un crédito por 150 mil dólares. Una operación a todas luces irregular y excepcional porque como se sabe el Nación suspendío desde hace más de tres meses todos los créditos como medida para evitar mayores presiones sobre el dólar.

Finalmente hay otro oculto notable en este proceso electoral cordobés de La Libertad Avanza, auqnue no es candidato: el senador multiideológico Luis Juez. No se sabe bien si Juez es ocultado o se auto oculta. Todos conocen que cuando «huele a cala» el senador suele retirarse antes que empiece el velorio. Lo real y concreto es que salvo alguna fugaz aparición para «la foto», Juez no movió un solo dedo en este proceso.
En resumen estamos ante una lista de fantasmas, probablemente comercializada, y objetivamente con intereses fuertemente contrapuestos. Aún así una proción más o menos importante de la sociedad cordobesa del odio está dispuesto a votarla.