Una nueva encuesta nacional vuelve a confirmar un dato incómodo para el oficialismo: aunque Javier Milei aparece como el dirigente con mejor imagen relativa, lo hace en un contexto donde todos los principales referentes políticos están en terreno negativo.

El relevamiento de Trends muestra a Milei con 42% de imagen positiva y 58% negativa. Es decir, lidera, pero lejos de cualquier escenario de fortaleza: más de la mitad del país tiene una percepción desfavorable. Detrás aparecen Axel Kicillof (39% positiva), Cristina Kirchner (37%) y Mauricio Macri (36%), todos también con saldos negativos pronunciados.

El dato de fondo no es quién encabeza la lista, sino el clima general: una dirigencia atravesada por el rechazo.

 

Pero dentro de ese escenario, hay un caso que sobresale por su deterioro reciente: el de Manuel Adorni.

El jefe de Gabinete registra apenas 30% de imagen positiva frente a un 64% negativa, quedando entre los peores posicionados. Solo Karina Milei muestra números más bajos. Y aunque “zafó” del último puesto, el dato es engañoso: su caída está directamente vinculada a las polémicas por viajes y bienes personales, que empiezan a impactar de lleno en la percepción pública.

De hecho, la encuesta es contundente en ese punto. Un 62% considera que el tema de los viajes y gastos de Adorni es un problema grave. Apenas un 12% lo minimiza, mientras que un 22% cree que está sobredimensionado por los medios. Es decir, hay una mayoría clara que no compra la idea del “escándalo exagerado”.

Más aún: el 57% sostiene que esta situación empeora la imagen del Gobierno. Solo un 3% cree que la mejora.

Ese número debería encender alarmas en la Casa Rosada.

Porque contradice el intento de blindaje político que vienen ensayando figuras como Patricia Bullrich, que en los últimos días buscó bajar el tono del caso apelando al principio de inocencia y evitando cuestionamientos internos. La estrategia parece chocar contra la realidad: para la mayoría de la sociedad, el problema existe y tiene consecuencias.

El Gobierno, que construyó buena parte de su identidad sobre la crítica a los privilegios de la política, queda particularmente expuesto cuando uno de sus funcionarios más cercanos aparece envuelto en cuestionamientos de ese tipo. No es solo un tema de imagen individual: es coherencia narrativa.

Y ahí es donde el impacto es más profundo.

Porque si algo deja en claro la encuesta es que no alcanza con liderar un ranking cuando el contexto es de rechazo generalizado. Mucho menos cuando los propios empiezan a arrastrar al conjunto.

Milei sigue primero. Pero el margen es frágil. Y casos como el de Adorni empiezan a mostrar que el desgaste ya no es solo de “la casta”: también alcanza al corazón del poder.

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