El presidente Javier Milei se sumó este martes al canto de “Cristina tobillera” durante un acto político y profundizó sus ataques contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. En un gesto elocuente, se señaló el pie en alusión a una eventual tobillera electrónica y reclamó “prisión para chorros como la señora”, una frase que resonó con fuerza en un contexto político marcado también por denuncias y escándalos de corrupción que involucran a funcionarios de su propia gestión.
La escena se dio ante un público que coreaba consignas contra la exvicepresidenta. Lejos de desmarcarse, Milei acompañó el canto y lo reforzó con gestos y declaraciones, consolidando un discurso de confrontación directa con el kirchnerismo, al que ubica como su principal antagonista político.

Las expresiones del Presidente se inscriben en su narrativa de “mano dura” contra la corrupción y su prédica permanente contra la “casta política”. Sin embargo, el tono elegido y la virulencia del mensaje se producen en momentos en que el Gobierno enfrenta cuestionamientos por presuntas irregularidades en distintas áreas del Estado, lo que llevó a sectores opositores a interpretar la embestida contra Cristina Kirchner como un intento de desviar el foco del debate público.
Desde la oposición advirtieron sobre la gravedad institucional de que un jefe de Estado avale consignas que anticipan condenas judiciales, mientras recordaron que el oficialismo también está bajo la lupa de la Justicia y de organismos de control. En cambio, desde el entorno presidencial defendieron a Milei y sostuvieron que sus dichos expresan un reclamo social extendido contra la impunidad.
El episodio volvió a tensar el clima político y profundizó la polarización, en un escenario donde el Gobierno combina el avance de su agenda de reformas con un discurso confrontativo que, para sus críticos, busca tapar las propias debilidades y controversias de la gestión libertaria.