Mirgor, uno de los principales grupos industriales de Tierra del Fuego y vinculado al empresario Nicolás “Nicky” Caputo, atraviesa un escenario de tensión laboral en sus plantas de Río Grande, con despidos, antecedentes recientes de suspensiones y un conflicto con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
La situación vuelve a poner el foco sobre el futuro del polo electrónico fueguino, afectado por las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional sobre las importaciones de productos electrónicos y, particularmente, teléfonos celulares.
El conflicto en Mirgor escaló durante julio, cuando trabajadores comenzaron a recibir telegramas de despido después de una medida de fuerza de la UOM. La situación derivó en la intervención de la autoridad laboral provincial y el dictado de una conciliación obligatoria, que obligó a retrotraer las desvinculaciones mientras continuaban las negociaciones.
No se trata del primer ajuste reciente dentro del grupo.
Mirgor ya había avanzado anteriormente con suspensiones rotativas que alcanzaron a alrededor de 360 trabajadores de sus plantas IATEC, Famar y Brightstar en Tierra del Fuego, en un contexto marcado por la caída de la actividad y las nuevas condiciones para la importación de productos electrónicos.
La compañía constituye uno de los actores centrales del régimen industrial fueguino. Mirgor informa oficialmente que cuenta con nueve plantas industriales y posee una fuerte presencia en Río Grande, donde desarrolla actividades vinculadas con electrónica de consumo, telefonía y autopartes.
La situación tiene además una particularidad empresarial y política: Nicolás Caputo es primo del ministro de Economía, Luis Caputo, y tío de Santiago Caputo, uno de los principales asesores del presidente Javier Milei.
Precisamente desde el Gobierno nacional se impulsó un cambio profundo en las condiciones que durante décadas protegieron a la producción electrónica de Tierra del Fuego.
Mediante el Decreto 333/2025, Nación estableció una reducción progresiva del arancel para la importación de teléfonos celulares hasta llegar a su eliminación. La medida fue presentada oficialmente como una herramienta destinada a incrementar la competencia y reducir los precios internos.
Para las empresas instaladas en Tierra del Fuego, en cambio, significó enfrentar una competencia creciente de productos terminados provenientes del exterior.
El impacto laboral no se limita a Mirgor. Otras compañías del polo industrial fueguino también atravesaron conflictos, reducción de personal y medidas sindicales, aumentando la preocupación sobre la capacidad de la provincia para sostener los puestos de trabajo vinculados a la industria electrónica.
La situación resulta particularmente significativa en Mirgor por la dimensión alcanzada por el grupo durante décadas bajo el régimen promocional de Tierra del Fuego.
La compañía nació en 1983 y se transformó progresivamente en uno de los conglomerados industriales más importantes de la provincia, expandiendo sus negocios desde la industria automotriz hacia la electrónica, telefonía, logística, agroindustria y comercio minorista.
Ahora, una de las empresas más importantes del modelo industrial fueguino enfrenta un escenario completamente diferente.
Suspensiones, despidos, conciliaciones obligatorias y creciente incertidumbre laboral comenzaron a formar parte de una industria que durante años se desarrolló protegida de la competencia directa de productos importados.
Y el caso Mirgor resume buena parte de ese cambio: una de las mayores empresas de Tierra del Fuego, propiedad de Nicolás Caputo, comenzó a ajustar su estructura laboral mientras el Gobierno de Javier Milei avanza con la apertura de las importaciones que modifica las condiciones sobre las que se construyó el polo electrónico de la provincia.