Sebastián García Díaz repite en redes y actos un eslogan que busca sintonizar con el clima de época: promete “pasar la motosierra” por la Municipalidad de Córdoba, achicar el Estado, recortar gastos y terminar con los supuestos privilegios de la política. El problema es que, mientras declama ajuste para otros, vive del Estado nacional. Y a gran escala.
García Díaz figura como asesor del Senado de la Nación y percibe 718 módulos. Con el valor actual del módulo —alrededor de $2.554—, su ingreso directo ronda los $1,9 millones mensuales. Pero ese número es solo el comienzo.

A ese monto hay que sumarle los pasajes oficiales gratuitos y, sobre todo, las cargas sociales que paga el Estado por ese puesto. Si se computa el costo laboral completo, el “sueldo real” que paga el contribuyente trepa a cerca de $4,5 millones por mes. Todo financiado con fondos públicos. Todo mientras el propio García Díaz exige ajuste, recortes y despidos en otros niveles del Estado.
Además , como si fuera poco y sin ningún tipo de contrato de idoneidad, García Díaz se aseguró ese suculento sueldo durante un año, es decir, nos costará a todos los argentinos más de 50 millones de pesos.

La contradicción ya no es solo política: es obscena. Mientras pide “motosierra” para la Municipalidad, él cobra sin motosierra, con módulos, beneficios y un costo final que multiplica largamente el salario promedio de cualquier trabajador formal en Córdoba.
No se trata de un empleado de carrera ni de un especialista técnico imprescindible, sino de un dirigente político que construye su discurso demonizando al Estado desde una oficina del Estado. Ajuste para los demás, caja completa para uno mismo.
La pregunta es inevitable:
¿Renunció a los 718 módulos?
¿Rechazó los pasajes pagos por el Senado?
¿Pidió que se eliminen los cargos de asesores políticos como el suyo?
La respuesta, hasta ahora, es silencio.
En Córdoba, el término “ñoqui” no necesita traducción. Y cuando alguien cobra $4,5 millones mensuales de costo total mientras pide pasar la motosierra por la administración pública, la etiqueta deja de ser un insulto y pasa a ser una descripción.
La motosierra, una vez más, parece ser solo un eslogan de campaña. El ajuste, como siempre, es para los otros.
Sebastián García Díaz es dueño de una agencia de publicidad y primo de la Senadora Carmen Álvarez Rivero quien fue la que lo llevó al Senado de la Nación y es presta servicios en su oficina como asesor. Álvarez Rivero tienen una escasa actividad legislativa ya que en un año solamente presento 5 proyectos de ley prácticamente sin relevancia para la vida cotidiana de los argentinos o de los cordobeses. Si tuvo una actividad altamente viable cuando dijo que los chicos de las provincias no tenían derecho a atenderse en el Hospital Garrahan.
Álvarez Rivero cobra un sueldo como senadora de más de 9 millones de pesos e integra solamente dos comisiones: la Banca de la Mujer y de Trabajo y Previsión social. Es decir que la Familia Álvarez Rivero / García Díaz entre sueldos, cagas sociales y pasajes le cuestan al estado argentino más de 240 millones de pesos al año. Nada mal para combatir la casta de la que tanto critican. Nada mal para querer pasar la motosierra.
