En este caso especial es necesario empezar informando QUIEN es y qué antecedentes reúne el autor de los conceptos que sostienen la nota que publicaremos a continuación. En la Argentina de este tiempo, ante una información como la que trataremos aquí, es necesario esta prevención. Tambien corresponde citar al portal U24 de donde se tomaron los datos en este caso.
El autor
Los ejes que serán centrales en lo que expondremos a continuación pertenecen a José Abásolo. Médico desde hace 49 años, ejerce como psiquiatra desde 1980 y se desempeñó en el Poder Judicial durante 32 años, a partir de 1986. Fue Jefe de guardia a lo largo de 7 años en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda y es docente auxiliar de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina. Abásolo tuvo una participación decisiva en el ‘Caso Cabezas’ porque determinó en su pericia que el ‘testigo estrella’ de la causa, Carlos Redruello, era un mitómano. Su trabajo fue contundente: Redruello padecía del ‘Síndrome de Duprés’, era un mentiroso compulsivo. Luego del dictamen médico, la investigación dio un giro hacia los vínculos policiales de Alfredo Yabrán.
El diagnóstico sobre Javier Milei
Expuestos los antecedentes profesionales de Abásolo, que fortalecen la base médico-científica de sus observaciones, estamos en condiciones de publicar el QUE de la información. Y eso se refiere al diagnóstico que este profesional realiza sobre la personalidad del presidente de los argentinos. Abásolo señala lo siguiente:
1) “Yo veo a un Presidente con un ego gigantesco, que se enamora de su propia imagen y se ve a sí mismo como el mejor de todos. Existe sobrevaloración, orgullo y desconfianza, tres elementos determinantes de una personalidad paranoide”.
2) “Observo cierta inmadurez afectiva, incapacidad de mantener relaciones de ese tipo a largo plazo. Dificultad para formar una familia. Algo parecido pasa con sus colaboradores más cercanos como su hermana Karina, Santiago Caputo o la diputada Lilia Lemoine. Es una suerte de club de los solterones que viven para ellos mismos”.
3) «El Jefe de Estado se considera parte del show y por ello se relaciona con parejas de ese ámbito, (N d la r: la excantante Daniela, la capo cómica Fátima Florez o la ex vedette Yuyito González).
4) El trastorno narcisista de la personalidad significa que tiene un enamoramiento de su persona y a esto se suma una baja calidad de comprensión empática. Cuando hay grandes dramas no está presente porque no puede captar el sentido de una vivencia ajena y hacerla propia.»

5) “Milei no se ha criado en una familia contenedora. Él llama a sus padres como progenitores y ha mantenido distancia con ellos durante años. Seguramente, no tuvo una infancia que reivindique”.
6) Sobre los principales integrantes del gobierno afirma: “son un compendio de siquiatría. Ver la reacción de Santiago Caputo en el Congreso Nacional es la demostración de una reacción de histeria y celos”.

7) “ Milei podría tener puestos de menor responsabilidad: ser cajero de un supermercado o de un banco. Portero o encargado de un edificio. Pero, jamás aprobaría un examen para ser piloto de avión. No está capacitado para cargos de alta responsabilidad porque es una persona vulnerable. Ser tan cambiante en sus posturas hablan de cierta inmadurez síquica”.
8) “La relación con su hermana es patológica, la llama “el Jefe” porque es un vínculo maternal sustituto, no una relación filial”

9) “El Presidente ha expresado muchas veces que no quiere formar una familia ni tener un hijo. Ser padre significa permanencia, constancia, trabajo, dedicación absoluta hacia otra persona”.
10) “Recurrir a una motosierra es una expresión caricaturesca que implica una gran violencia. Milei es violento. No puede ponerse en el lugar del otro, el dolor ajeno no lo vive».
No se trata de un diagnóstico extraño. Tampoco de una expresión intencionada de la política. Es un especialista de probada capacidad, experiencia y prestigio en el ámbito forense quien en lenguaje accesible nos dice lo que de una manera menos clara muchos sospechan.
Ahora le tocaría a Abásolo formular un diagnóstico psiquiatrico sobre la sociedad argentina. Probablemente completaría la explicación del momento de la historia que atraviesa.