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Otra vez inflación cero: Milei vuelve a prometer lo que nunca cumple la historia argentina

Javier Milei volvió a anunciar que la inflación “va a empezar con cero”. Esta vez puso fecha: agosto de 2026. No es una novedad ni un dato técnico: es una promesa reiterada, reciclada año tras año, que ningún presidente argentino logró cumplir y que el propio Milei ya anunció varias veces desde que llegó al poder.

El Presidente sostuvo que la inflación pasó de “viajar al 17.000% a ir al 24% anual” y que en pocos meses será “cero coma algo”. El problema no es solo la exageración del punto de partida, sino el uso sistemático de un horizonte mágico —inflación cero— que siempre queda convenientemente un poco más adelante.

El cero que siempre se corre

Desde la campaña, Milei viene prometiendo una inflación inexistente “en 12, 18 o 24 meses”. Cambia el mes, cambia el año, pero el discurso es el mismo. La inflación cero funciona como slogan, no como objetivo alcanzable en una economía con tarifas atrasadas, dólar administrado, salarios pulverizados y consumo en caída.

Mientras el Presidente habla de “programa funcionando muy bien”, la inflación baja no por crecimiento ni estabilidad, sino por licuación de ingresos, derrumbe del consumo y un ajuste que recayó casi exclusivamente sobre jubilados, salarios, provincias y obra pública.

Mayorista, IPC y el relato selectivo

Milei intenta correrse del IPC y refugiarse en el Índice de Precios Mayoristas, al que presenta como la “verdad” que todavía no llega a la calle. Pero esa comparación es parcial y funcional al relato:

  • El IPC es el que pagan los hogares.
  • El mayorista no refleja alquileres, tarifas plenas ni servicios esenciales.

Decir que “tarda en reflejarse” es admitir que el ajuste todavía no terminó de impactar o que hay precios contenidos artificialmente. Cuando esos precios se liberen, el “cero” vuelve a evaporarse.

Política, épica y enemigos imaginarios

Lejos de un análisis técnico, Milei volvió a politizar la inflación, mezclando índices con elecciones y culpando al “riesgo kuka” por todos los males pasados y presentes. Según su lógica, la inflación no es un fenómeno económico complejo sino una reacción emocional del mercado al kirchnerismo.

El Presidente incluso comparó su triunfo electoral con una “primera vuelta”, reforzando una épica personalista mientras los resultados reales no llegan al bolsillo.

Promesas repetidas, resultados ausentes

La historia económica argentina es clara: ningún gobierno prometió tantas veces inflación cero como Milei, y ninguno la logró. Lo que sí se repite es el mecanismo:

  1. Promesa de inflación cero.
  2. Ajuste brutal.
  3. Caída del consumo.
  4. Celebración de números transitorios.
  5. Nueva promesa, con nueva fecha.

La inflación puede desacelerarse, pero no desaparece por decreto, streaming o voluntarismo ideológico. Menos aún en un país con salarios destruidos y sin motor productivo.

Milei volvió a anunciar el “cero”. La pregunta ya no es cuándo empieza, sino cuántas veces más lo va a prometer antes de que la realidad lo desmienta otra vez.

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