En medio de la campaña electoral para las legislativas de octubre, la candidata a diputada nacional por La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires, Karen Reichardt, generó una fuerte polémica al calificar como «enfermedad mental» a quienes no apoyan al proyecto político de Javier Milei. La ex vedette y figura mediática, segunda en la lista encabezada por el controvertido José Luis Espert, hizo estas afirmaciones durante una entrevista, lo que desató un debate sobre el tono agresivo de la campaña libertaria.
El contexto de las declaraciones
Reichardt, conocida por su estilo directo y su militancia inquebrantable en LLA, respondió a una pregunta sobre el kirchnerismo y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza –procesado por abuso sexual–, afirmando que «el kirchnerismo es una enfermedad mental». La frase, pronunciada con vehemencia, se extendió rápidamente a una crítica más amplia: según la candidata, quienes votan por el peronismo o rechazan las reformas de Milei padecen una patología colectiva que impide ver la «verdad» libertaria.
«Todo el que piensa distinto tiene una enfermedad mental», llegó a decir Reichardt en un momento de la charla, aludiendo a los bonaerenses que no optarían por LLA en las urnas del 26 de octubre. Esta retórica no es aislada en su discurso; en redes sociales y apariciones previas, la aspirante ha comparado repetidamente al kirchnerismo con una «secta» o un «delirio», alineándose con el estilo confrontacional del oficialismo.
La retractación inmediata y el «tema cultural»
Sin embargo, la declaración no pasó desapercibida. El periodista Lucas Morando, conductor del programa, le marcó el exceso y le preguntó si realmente consideraba «enfermos mentales» a quienes no votaban por Milei. Reichardt, visiblemente sorprendida, se desdijo en cuestión de segundos: «No, no quise decir eso. Es un tema cultural, no de enfermedad mental». Esta voltereta dialéctica generó burlas en redes y críticas por su aparente falta de consistencia, con usuarios de X (ex Twitter) ironizando sobre su «increíble capacidad para desdecirse».
El episodio recuerda otros momentos de la campaña donde Reichardt ha sido cuestionada por su impreparación, como cuando defendió la candidatura de Espert pese a sus escándalos, o cuando sus intervenciones en debates se tornaron virales por su tono improvisado.
Reacciones y repercusiones
La frase polarizó aún más el ambiente preelectoral. Desde el kirchnerismo, figuras como la senadora Cristina López –quien en junio de 2024 había llamado «enfermo mental» a Milei– aprovecharon para contraatacar, acusando a LLA de hipocresía. En X, hashtags como #EnfermedadMentalK y #ReichardtLoca escalaron rápidamente, con memes que comparaban sus palabras con las de otros referentes libertarios como Espert o el propio presidente.
Medios independientes como Diario Registrado y La Derecha Diario cubrieron el hecho, destacando cómo estas salidas fortalecen la base dura de Milei pero alejan a votantes moderados en Buenos Aires, un distrito clave para LLA. Analistas electorales advierten que, con encuestas mostrando un empate técnico, declaraciones como esta podrían costarle votos al oficialismo en un electorado harto de la grieta.
Reichardt, por su parte, no se retractó públicamente más allá de la entrevista y continuó su campaña en radio y redes, defendiendo su postura como una «crítica al fanatismo ideológico». Mientras tanto, el incidente subraya las tensiones internas de LLA: la baja forzada de Espert por sus vínculos narco deja a Reichardt como la cara visible, expuesta a escrutinio.
En un país donde la salud mental ya es un tema sensible –con el gobierno de Milei recortando presupuestos en el área–, estas palabras no solo avivan el fuego electoral, sino que cuestionan el límite entre política y estigmatización. ¿»Enfermedad» o «cultura»? El debate, como la campaña, apenas comienza.