La diputada nacional de La Libertad Avanza Lilia Lemoine volvió a generar polémica al minimizar el creciente problema del endeudamiento de las familias argentinas y utilizar una particular comparación para explicar por qué, según su mirada, la morosidad bancaria no representa una de las situaciones más dramáticas que puede atravesar una persona.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con el periodista Lautaro Maislin para C5N, en la puerta de la Casa Rosada y antes de que Lemoine ingresara a una reunión de la mesa política del oficialismo.
Consultada por las dificultades económicas de los argentinos, la legisladora defendió el rumbo económico del Gobierno y sostuvo que la administración de Javier Milei debe concentrarse en la macroeconomía y no en lo que sucede con el bolsillo de cada familia.
“El Gobierno acomoda la macro. Cuando las cuentas estén en orden, el riesgo país en baja y demás, las cosas tienen que acomodarse”, afirmó.
Lemoine fue todavía más lejos y aseguró que ocuparse desde el Estado de la denominada “micro” implicaría “robar”, porque cualquier asistencia financiada mediante impuestos significaría, según su razonamiento, quitarle recursos a una persona para entregárselos a otra.
El momento más llamativo llegó cuando la diputada fue consultada específicamente por la morosidad y por las dificultades de numerosas familias para cumplir con sus obligaciones financieras.
Lemoine reconoció incluso que entre las causas del endeudamiento puede existir “usura”, además de falta de información financiera o decisiones equivocadas de los propios consumidores. Sin embargo, relativizó las consecuencias de quedar atrapado en las deudas.
Según explicó, una persona que deja de pagar puede terminar registrada en el Veraz y quedar excluida del acceso al crédito, pero destacó que no va presa por no pagar una tarjeta. “No es la situación más dramática que puede vivir un ciudadano”, sostuvo.
Y entonces llegó la comparación que desató la controversia.
Lemoine planteó que sería mucho peor que una persona tuviera que recurrir a un prestamista privado que posteriormente fuera a “quebrarle las piernas” para cobrarle. Luego remarcó que semejante situación sería “gravísima” y celebró que eso “afortunadamente” no esté ocurriendo.
La explicación dejó una vara cuanto menos sorprendente para analizar el endeudamiento: mientras un deudor solamente pierda acceso al crédito, termine en el Veraz o deba refinanciar sus obligaciones, la situación no sería —según el razonamiento expresado por la diputada— de las más dramáticas posibles.
Las palabras de Lemoine aparecen además en medio de la discusión política por el aumento de la morosidad y después de que Javier Milei atribuyera parte del endeudamiento al consumo, incluyendo la compra de televisores para el Mundial. Sobre ese punto, Lemoine concedió que “algunos sí, otros no”, pero sostuvo que los niveles argentinos de morosidad no serían diferentes de los registrados en otros países.
La diputada también insistió en separar al Gobierno de cualquier responsabilidad sobre las dificultades financieras particulares: “Es un tema que deben resolver los privados”, señaló respecto de las deudas.
La declaración sintetiza una posición política que el oficialismo viene defendiendo: el Estado debe ordenar las variables macroeconómicas y posteriormente esperar que ese ordenamiento se traslade a la economía cotidiana.
Pero Lemoine llevó esa defensa a un terreno mucho más polémico. Frente a familias que enfrentan vencimientos de tarjetas, préstamos y dificultades para acceder nuevamente al crédito, la diputada eligió como parámetro de gravedad una escena extrema: que un prestamista vaya personalmente a romperle las piernas al moroso.
Para Lemoine, al parecer, mientras eso no ocurra, siempre se puede estar peor.